jueves, 28 de febrero de 2008

HIERRO 3 (de Kim Ki-Duk)

¿Cómo se puede dirigir una película donde sus dos protagonistas no hablen una sola palabra?... Pues el director Kim Ki-Duk ha conseguido hacerlo y además de una manera creativa, bella y poética.

Este film, León de Plata en el Festival de Venecia al Mejor Director y Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid en el año 2004, es un buen ejemplo de cómo contar una sencilla historia de amor pero de una forma ingeniosa, poética y sobre todo… original.

Y esta originalidad está desde su inicio, desde que nos presentan al joven Tae-suk (Jae Hee) que tiene como afición dejar folletos de publicidad en los pomos de las puertas para volver a recogerles pasadas unas horas con el fin averiguar quién no la ha recogido y así “okupar” su casa durante un día y hacerla “suya” en todos los sentidos de la palabra. No roba ni destruye nada (al contrario, arregla lo objetos estropeados). Sencillamente se apodera de la propiedad ajena durante unas horas y disfruta de ello. Y en uno de estos allanamientos de morada… Tae-suk descubre a Sun-hwa (Lee Seung-yeon)… y surge un amor silencioso y una muda pasión entre ellos.

Tae-suk y Sun-hwa están enamorados pero no hablan, no lo necesitan. No son mudos, pero omiten el medio de la palabra para comunicarse. Les bastan sus miradas y sus silencios. Mutuamente se cuidan, se protegen, se buscan la vida y se alimentan… (Hay una escena que comparten spaghettis en un banco de la calle a lo “Dama y el Vagabundo”). Son el Romeo y Julieta de Corea.

Casi al final de la película (a falta de diez minutos para su terminación) escuchamos por primera vez la voz femenina y suave de Sun-hwa… de sus labios sale un pausado “Te quiero” que Tae-suk corresponde sellando sus labios con ternura y delicadeza (es el beso que podéis ver en el cartel de la película). En este beso… ¿observaréis algo raro? ... ¡pues no seré yo quién os lo cuente! … Sólo os diré que en esta película todo es lírica y magia, o como dice una crítica de su propio cartel cinematográfico “es pura poesía visual”.

Imágenes que hablan por sí solas, música calmada, cultura oriental, ambiente zen,… ¡qué película más sencilla y hermosa! Sin tener grandes pretensiones, simplemente nos cuentan una sencilla historia de amor, pero esta vez, relatada desde la singularidad, la creatividad y la genialidad.

¿Escenas para el recuerdo?... hay tantas y de tan bella realización que es difícil decantarse por alguna de ellas. Sí os recomendaría, como ejemplo del ingenio que muestra su director, Kim Ki-Duk, la etapa en la que nuestro joven protagonista, Tae-suk, pasa una estancia en la cárcel. En ella, se dan cuatro situaciones aparentemente iguales (mismo escenario, mismos protagonistas) entre Tae-suk (preso número 2904) y el vigilante de prisión… pero con cuatro desenlaces muy diferentes. Inventiva e imaginación al poder.

Además esta película cuenta con la ventaja de que en ella no es necesario debatir si es mejor verla en su versión original (coreano con subtítulos) o doblada al castellano… Da lo mismo... casi no hay diálogos! (el primer personaje que habla en la película es a los 40 minutos de su inicio). Pero no por ello es lenta y aburrida, todo lo contrario, ahí está su mérito y lo que la diferencia del resto de las películas… ¡Qué diferente y qué genial es el cine! Comparad Hierro 3 con alguna película, por ejemplo, de Woody Allen (en la que los diálogos son sus verdaderos protagonistas)… pues no tienen absolutamente nada que ver la una con la otra, es evidente. Son distintos estilos y métodos diferentes de contarnos historias. Pero al final esto es lo que importa, que el cine nos cuente historias diferentes y entretenidas. El cómo lograrlo, o cómo hacerlo…es lo de menos. Eso es ya tarea de los directores, y dependerá del ingenio y conocimiento que tenga cada uno del oficio.

Por todo lo que os he contado y por ser una película tan distinta y diferente a todas las demás, he querido hacer esta entrada sobre Hierro 3. Una bella y singular película.

“Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad”

Es la frase que nos aparece al final de la película. Si os animáis a verla, sabréis por qué aparece. Yo os recomiendo verla, pero por supuesto, en vosotros está la decisión… y la última palabra. ¿Os apetece verla?

lunes, 25 de febrero de 2008

LA TORMENTA DE HIELO (de Ang Lee)

Ambientada en los años 70, esta película representa, en mi opinión, la decadencia de la familia como institución y de todos los lazos afectivos que ello conlleva (marido-esposa, padres-hijos… Infidelidades, mentiras… Es el declive de las relaciones de pareja, en definitiva, el fracaso del amor.

Moderna en su planteamiento, aborda el tema de la liberación sexual que en esos años llegó a las acomodadas y tradicionales familias americanas. Liberación, que en su punto más extremo acabará con juegos más arriesgados como es el intercambio de parejas.

Por otro lado, habla igualmente de las difíciles y complicadas relaciones de los padres con hijos adolescentes. Incomprensión, despreocupación y falta de cariño hacia ellos. Padres convertidos en verdaderos desconocidos para sus hijos.

El film, no deja de ser una descripción crítica e irónica de lo que fue la burguesía de los EEUU en la década de los 70. La historia que se nos cuenta tiene lugar a finales de 1973 en una población llamada New Canaan (Connecticu), cercana a New York. Allí, viven dos familias vecinas, los Hood y los Carver que arrastran estos problemas de familia, infidelidades con la pareja e incomunicación con sus hijos.


Esta película, gris y angustiosa, cuenta con un reparto muy atractivo de actores, de los cuales, alguno de ellos eran prácticamente unos desconocidos para el espectador cuando se estrenó la película en el año 1997. Hoy en día, sin embargo todos ellos son actores de reconocido prestigio.

Aparece un jovencito Elijah Wood (Mikey Carver) interpretando a un adolescente perdido por la vida, sin rumbo ni dirección vital alguna. Un personaje que roza el autismo. Su propia madre Janey, en una conversación con su marido Jim, comenta de su hijo “Mikel está ido, en la luna, desde que nació”

Una Chistina Ricci (Wendy Hood) haciendo de una adolescente rebelde con espíritu hambriento de probar continuamente experiencias nuevas de la vida. Es el personaje estrella de la película. Una adolescente que está descubriendo su sexualidad a la vez que atraviesa una fase de plena confusión existencial. Inconformista, crítica y radical en sus planteamientos existenciales. Un buen ejemplo de su actitud es la que muestra en una comida familiar. Es en el Día de Acción de Gracias y su padre Ben (Kevin Kline) le pide bendecir los alimentos de la mesa… y Wendy suelta una de sus “flores”:

“Señor, gracias por la fiesta de Acción de Gracias y por todas las posesiones materiales que tenemos y disfrutamos, por permitirnos a los blancos que matáramos a los indios y nos quedáramos con las tierras de sus tribus, y que nos hartemos de comer como cerdos aunque haya niños en Asia que mueran por el Napalm…”

Un Tobey Maguire (Paul Hood) que es el que menos ha evolucionado interpretativamente hablando respecto al resto de jóvenes actores que intervienen en este film. Es decir, una vez más, (como en toda la saga de Spiderman) nos regala un papel insípido e incoloro. Es de los actores más sosos que hay en el panorama actual. En alguna película, como en Las normas de la casa de la sidra o en Pleasantville no lo hace del todo mal… pero soso y desaborido… es un rato. Su papel en La Tormenta de Hielo no aporta nada a la película, es el personaje que va más “a su bola” y el que tiene menos conexión con los hechos que se cuentan. Aunque cierto es, que sus llegadas en tren, inician y finalizan la película, pero su interpretación no da más de sí.

Un Kevin Kline (Ben Hood) que no defrauda con una interpretación sencilla y humana, llena de credibilidad. Un hombre común, agobiado por sus problemas conyugales y sin conexión afectiva con sus hijos.

Una Sigourney Weaver (Janey Carver) muy seria y temperamental en su papel y poseída de una belleza fría que la hace muy atractiva en su papel de mujer de hielo.

Joan Allen (Elena Hood) con un personaje angustioso y nada alegre. Sufre en soledad la infidelidad de su marido y se revela contra ello y contra sí misma sin estar convencida de sus propios actos.

Un Jamey Sheridam (Jim Carver) con una interpretación bastante discreta, encarna un marido que se entera poco o nada de los asuntos que ocurren en su familia. Sus hijos, son verdaderos desconocidos para él.

Y finalmente, una Katie Holmes (Philip Edwards), actual esposa de Tom, muy jovencita, interpretando a una chica de familia acomodada que consigue el “atontonamiento”, más aún si cabe, de Paul Hoood (Spiderman).

Este film triste y sombrío, está continuamente arropado por el frío y desapacible invierno. La climatología es un factor importante en esta película, y no sólo por su título, ya que está continuamente presente (en la parte final del film acontece una tormenta de hielo en la Costa Este de importante consideración).

Finalizo esta entrada con un fragmento del comentarista Eduardo Mecutti que aparece en la contraportada de mi edición de Dvd, porque creo que recoge perfectamente la esencia gris y melancólica de esta película que se desarrolla a finales de 1973 (¡año de mi nacimiento!):

“Matrimonios desajustados, desequilibradas aventuras extraconyugales, padres que se esfuerzan en predicar a sus hijos antiguos principios en los que ya no creen o a los que no son capaces de ser fieles, adolescentes lúcidos y críticos que se refugian en su descaro, en sus escarceos con el sexo, los alucinógenos, el alcohol y las fantasías más o menos esotéricas ponen, como declaró el propio Ang Lee en algún momento de la gira promocional de su película, los cimientos de lo que ahora somos”

¿Estáis de acuerdo con este comentario?... ¿pensáis que en nuestra sociedad actual están los lazos familiares tan frágiles como las familias de La Tormenta de Hielo?

miércoles, 20 de febrero de 2008

EL MERCADER DE VENECIA (de Michael Radford)

Que una película basada una novela de William Shakespeare no haya sido dirigida por Kenneth Branagh (Hamlet, Mucho ruido y pocas nueces, Enrique V…) resulta ya hasta extraño y en esta película en concreto, con todos mis respetos a su Director, Michael Radford, se echa mucho de menos la pasión y la fidelidad que muestra el Sr. Branagh en sus películas por el escritor más importante en lengua inglesa que ha existido en la literatura universal.

El Mercader de Venecia es una película tediosa, lenta y sin ritmo. Es cierto que cuenta a su favor con un plantel de actores envidiable y una bonita fotografía… pero lo siento mucho, el cine se inventó sobre todo para entretener y yo con este film me he aburrido… y mucho.

Cierto es, que mis gustos cinéfilos son más cercanos a películas que cuentan historias contemporáneas o al menos más actuales y que las que cuentan con un fondo histórico, me cuesta más disfrutar de ellas (me supone bastante esfuerzo evadirme a una época que no tiene nada que ver con la mía actual, por muy bien que esté lograda su ambientación). Pero éste no debe ser motivo para que esta película, ambientada en la Venecia del siglo XVI, no enganche ni entretenga.

En mi opinión, el problema de El Mercader de Venecia no reside en la época histórica que nos relatan sino en la forma narrativa poco atractiva que tiene de explicarnos los hechos que en ella acontecen. Incluso tiene escenas rodadas con poca seriedad cinematográfica, en concreto me refiero a las escenas de los pretendientes que van llegando al Palacio de la bella Porcia para probar suerte en abrir el cofre que contenga el afortunado premio de quedarse con su amor. Parecen personajes salidos de una tele comedia. Poca o nada de seriedad.

Es una pena que el responsable de llevar a cabo esta versión de la comedia dramática de Shakespeare no haya sabido hacer una buena película con lo fácil que lo tenía… Digo fácil, porque contando con actores de tanto talento como son Al Pacino (Shylock), Jeremy Irons (Antonio), Joseph Fiennes (Bassanio) o en menor grado Lynn Collins (Porcia)… pues hasta yo la puedo dirigir y seguro que hubiera obtenido un mejor resultado.

Al Pacino, en mi opinión es el que mejor sabe sacar partido de su jugosa interpretación del judío Shylock, llena de rencor y ánimo vengativo.

La interpretación de Jeremy Irons en su papel de Antonio la podemos catalogar de “decente”, sin más. Vamos, como diría algún profesor de mi infancia “podía haberse esforzado un poco más pero… aprobado”.

Y la interpretación más floja de los tres protagonistas masculinos principales es la de Joseph Fiennes, hermano del Paciente Inglés, que no llega a transmitir prácticamente nada con su vulgar registro interpretativo que tiene en este film.

Para ser justo, hay que decir que la película mejora notablemente en su última media hora, con la celebración del juicio que lleva a cabo Shylock contra Antonio, todo un duelo interpretativo moderado con brillantez por la actriz Lynn Collins (Porcia).

En este litigio destaca sobre todo la interpretación sublime y soberbia de Al Pacino, de quitarse el sobrero. ¡Qué temperamento!... y cómo se va derrumbando poco a poco. Lo mejor de la película, sin duda.

En definitiva, una película más bien mediocre y aburrida, donde sólo se salvan ciertos destellos interpretativos de algunos de los actores, sobre todo de Al Pacino, claro está.

Os dejo, con lo único que me llevo para el recuerdo de esta película. Es un discurso que suelta un Shylock (Al Pacino) todo enojado y enfurecido cuando muestra ante dos cristianos la furia y el rencor que le guarda a Antonio:

Se ha reído de mis pérdidas y burlado de mis ganancias. Ha insultado a mi raza, hundido mis negocios, enfriado a mis amigos e inflamado a mis enemigos. ¿Y cuál es su razón?... ¡que soy judío!

¿No tenemos ojos los judíos?... ¿no tenemos manos?, ¿órganos, dimensiones?

¿Sentidos, afectos, pasiones?

¿No comemos lo mismo?, ¿no nos hieren las mismas armas?, ¿no sufrimos las mismas dolencias… y nos curan los mismos remedios?

¿No sufrimos en invierno y en verano el mismo frío y el mismo calor que los cristianos?

Y si nos pincháis… ¿no sangramos?

Si nos hacéis cosquillas… ¿no reímos?

Si nos envenenáis, ¿no perecemos?

Y si nos ofendéis, ¿no vamos a vengarnos?

Si en todo lo demás somos iguales… ¡también en eso lo seremos!


Impresionante, ¿verdad?... pues imaginarlo en boca de un Al Pacino muy, pero que muy… cabreado.

domingo, 17 de febrero de 2008

V DE VENDETTA (de James Mcteigue)

"¿Querías matarme? Bajo esta capa y este sombrero no hay carne ni hueso, tan solo un ideal… y los ideales son a prueba de balas”

Antes de verla, os reconozco que tenía mis dudas sobre la seriedad de esta película. A decir verdad, sospechaba que no me iba a gustar… intuía que iba a ser la típica película basada en un cómic llena de incoherencias y de efectos especiales. Pero bueno, me animé a verla, me dije a mí mismo “aunque sólo sea por ver a Natalie Portman, que siempre es agradable para los ojos”.

Pero me confundí, es una película bastante curiosa de ver y está dotada de cierto rigor crítico. Sí, contiene “mensajito” para los políticos que dirigen los países más ricos de planeta. En mi opinión, aunque metafóricamente la acción esté basada en una Inglaterra futurista, sin embargo el mensaje está sobre todo dirigido a gobiernos como son los de EEUU e Inglaterra que utilizan algunos de sus medios de comunicación como vía intimidatoria para vendernos un mundo súper peligroso y cruel, lleno de violencia y terrorismo y así nos crean la necesidad de su amparo y protección.

Nuestro protagonista, que se hace llamar V (Hugo Weaving), está convencido que existe esta estrategia maliciosa por parte del Gobierno británico y se revela contra ese Gobierno dictatorial y fascista existente en Inglaterra e inicia en solitario toda una revolución contra la tiranía y la opresión de ese Gobierno totalitario que domina la nación. V tan sólo contará con una aliada para la consecución de su plan, Evey (Natalie Portman).

Sin duda, lo mejor de la película es al comienzo cuando V irrumpe la señal de transmisión de todas las televisiones de los hogares británicos y recita con su “careto” (o mejor dicho, careta) un discurso a cerca de el por qué el pueblo británico ha llegado a esa situación de sumisión y convoca a todos los ciudadanos ingleses para volar el Parlamento dentro de un año (5 de noviembre) y así acabar con esa situación de acatamiento total. Este mensaje “llega” a las gentes del pueblo británico de tal forma que consigue crear un movimiento en las calles. Sólo por ese “speech” de V merece la pena ver esta película.

Natalie Portman aprueba con nota su interpretación de Evey, fiel compañera de batallas de V. Por cierto, su rapada “a cero” a lo Demi Moore en la Teniente O`Neil, está justificado, lo requiere una escena que es esencial para la película. Su personaje Evey, tiene también frases llenas de contenido:

"Las ideas no sienten. No aman. Los hombres desaparecen, pero las ideas no pueden morir"

Lo peor del film… los últimos veinte minutos, sobre todo la escena donde V se marca un baile de cuchillos al estilo Matrix (no olvidemos que el guión de esta película es de los Hermanos Wachowski, creadores de la trilogía Matrix) que rompe con la seriedad y el criterio que mantenía la película hasta ese momento… :

"No, lo que tienen son balas y la esperanza de que cuando se les agote hayan acabado conmigo, porque de lo contrario les aniquilaré antes de que os de tiempo a recargarlas"

Tras verla, esta película despertó en mí curiosidad de saber más sobre el personaje de “V” y descubrí el cómic V de Vendetta, una verdadera joya. Publicado hace más de quince años por Alan Moore (guionista) y David Lloyd (dibujante) tiene una estética en sus ilustraciones de dibujo y colorido antiguo que le hace aún mucho más elegante. Es interesante de principio a fin, tanto por sus estilosos dibujos como por sus “intensos” textos. Además, como es lógico, el cómic complementa perfectamente a la película y, por ejemplo, se nos explica la indumentaria y máscara utilizada por V como una caracterización de un personaje histórico inglés llamado Guy Fawkes, ejecutado por el parlamente británico el 5 de noviembre de 1605 por conspiración y traición contra el Rey Jacobo I y las Cámaras del Parlamento en el llamado “El complot de la pólvora”. Desde ese día, el 5 de Noviembre se celebra en Inglaterra con la quema de un muñeco de trapo de Guy Fawkes. Su disfraz es un homenaje a este personaje histórico rebelde.
Si no la habéis visto, no penséis, como me ocurrió a mí, que por ese ropaje y máscara utilizada por V estamos ante una película poco seria. No es así, el hombre que viste con este atuendo negro y esconde su rostro bajo una misteriosa y algo “carnavalesca” máscara, dice cosas tan interesantes como:

“El artista miente para mostrar la verdad, el político para ocultarla”

“Yo al igual que Dios, ni juego al azar ni creo en la casualidad”

“El pueblo no debería temer al gobierno, el gobierno debería temer al pueblo”

“Las ideas no sienten. No aman. Los hombres desaparecen, pero las ideas no pueden morir”

Si os animéis a verla (o leéis su cómic), me contáis qué os ha parecido, ¿ok?

miércoles, 13 de febrero de 2008

CIUDAD DE DIOS (de Fernando Meirelles)

“Si huyes te cogerán, si te paras te matarán”

Esta es la carta de presentación con la que nos presentan esta película su propio cartel cinematográfico.

Y así es, tal cual. Ritmo frenético, colérico y violento desde la primera hasta la última escena. No hay tregua ni descanso alguno. No hay tiempo para coger aire. Nada, no se puede. Si te paras… te matan. Impresionante y espectacular, de verdad.

Para que os hagáis una idea, podía decirse que es un Amores perros “a lo brasileño”… pero aún con más intensidad de acción y escenas impactantes que el film mexicano. Es la ley de la selva, el libertinaje de las salvajadas, el lugar donde el valor de la vida humana es cero, o sea, nada. Todo está permitido en las calles de este suburbio humilde de Río de Janeiro llamado Ciudad de Dios.

Es el mundo de las favelas brasileñas contado con un realismo extremo (por algún lado leí que el director del film, Fernando Meirelles, contó con la colaboración de un documentalista experto en el mundo de las favelas). No obstante, los hazañas que se cuentan están basadas en hechos reales (en los créditos finales de la película aparecen fotografías de los personajes reales, de Zé Pequeño, de Buscapé…)

Me gustó que los hechos que suceden en el film estén narrados en primera persona por uno de los protagonistas, Buscapé, y además de forma retrospectiva, a través de un recorrido de tres décadas. Comienza su descripción de los hechos a finales de los años 60, cuando él tiene tan sólo 11 años y es un niño tímido e inseguro que observa a diario con asombro los robos, peleas y enfrentamientos con la policía de los otros niños del barrio. En la década de los 70, Buscapé sigue siendo decente y recatado, estudia y trabaja de vez en cuando, pero comienza a tener serias dudas de si merece la pena seguir con su vida “honesta” para poder sobrevivir en su entorno. Y finalmente a principios de los años 80 consigue lo que deseaba tener desde niño, una cámara fotográfica para alcanzar su gran sueño... ser reportero gráfico de un periódico. Contar al mundo lo que ven sus ojos a través de sus fotografías.

Buscapé representa el lado neutral entre los dos grandes bandos violentos existentes en Ciudad de Dios, uno liderado por el sangriento Zé Pequeño (que como su propio nombre indica, comenzó su andadura de criminal con muy corta edad) y el otro bando dirigigo por Cabeleira, no menos “pieza”.

Lo que más me agradó de todo el film es cuando Buscapé se plantea si merece la pena “ser buena gente” en ese escenario lleno de violencia y criminalidad existente en Ciudad de Dios. Él mismo llama a esa etapa de su vida como “una vida de gilipollas”. Es la época en la que “tontea” con el crimen sin obtener éxito alguno. Os recomiendo ver las tres escenas en las que intenta simpatizar con el crimen (escenas en un autobús, en una panadería y en un coche con un extraño). Son de lo más irónico y divertido de la película.

Todos los personajes que salen en la película no tienen desperdicio alguno. Buscapé, Zé Pequeño, Bené, Cabeleira, Sandro Cenoura, Mané Galinha, Berenice…o el grupito de los niños llamados “raterillos”. Si no la habéis visto aún pues evidentemente no os sonará ninguno, pero si os animáis a verla… son nombres que les recordaréis durante un buen tiempo. Personajes todos ellos muy, pero que muy peculiares y curiosos.

“Es un deber cívico ver Ciudad de Dios”, sugiere su trailer cinematográfico. Pero os aviso, esta película, que es una adaptación de la novela de Paolo Lins, no os dejará con “buen cuerpo” después de verla. A mi me quedó inmóvil, helado... k.o., fuera de combate. Es cierto, pero amigos, esto es lo que hay. Es el mundo duro, violento y feroz que se vive en las favelas de Río de Janeiro… “matar, robar y ser respetado”, predica uno de los personajes.

Y vosotros, ¿de qué bando sois?, ¿del bando criminal Zé pequeño o del bando no menos sangriento de Cabeleira?... ¿o por el contrario sois como Buscapé, es decir, “buena gente”?

sábado, 9 de febrero de 2008

SON DE MAR (de Bigas Luna)

“Martina, Martina, he cruzado todos los océanos de este mundo para saber que no puedo vivir sin ti”

¿Se puede decir algo más romántico al amor de tu vida?. Me encanta esta frase. No sé si es la mejor película de Bigas Luna, lo que sí se de seguro es que es mi preferida de toda su filmografía.

Esta película es poesía en sí, versos enlazados con el mar y con la sensualidad del Mediterráneo.

Martina (Leonor Watling) y Ulises (Jordi Mollá), Ulises y Martina, amor a primera vista. Amor eterno e inmortal entre olor a naranjos y fragancias de salitre.

La bella estampa de Martina sirviendo un plato de exquisita paella cautiva al joven profesor de literatura, Ulises que está leyendo un libro:

- ¿Qué lees?

.- “La Eneida

- ¿Y de qué va?

- “El Héroe Eneas y la hermosa Reina Dido, herida de amor, se preparaban para huir juntos al bosque. La Diosa Juno les dijo: allí en una cueva estaré yo presente para uniros en una lazo muy fuerte”


- Muy bonito, ¿no?… expresa Martina mostrando agradecimiento con su mirada a Ulises por su lectura. Ya no querrán estar el uno sin el otro.

En la ladera de un monte con horizonte verde y anaranjado, mientras Martina degusta una jugosa fruta mediterránea, Ulises recita sus palabras al viento:

“Del profundo mar en calma, salen dos serpientes de inmensas espirales. Por encima de las olas levantan su cresta y su pecho… mientras el resto de su cuerpo se desarrolla a flor de agua. Una de ellas ahora me aprisiona en medio de dos vueltas y me oprime con el doble anillo de su amor. Y yo, intento romper su nudo”

… y encandila a Martina que entrega su cuerpo y alma al marinero Ulises:

“…tus pechos me recuerdan al mar”

Y la mente de Ulises se llena de pensamientos…

“Agárrate al presente y no pienses en el día de mañana”

…y de reflexiones…

“Del querer al no querer hay un camino muy largo que todo el mundo corre sin saber ni cómo ni cuando”

El marinero Ulises atrapa en sus redes de pescador el corazón de Martina con sus relatos. Martina, cae hechizada de pasión escuchando sus historias:

“Si una fuerza prematura se lleva en ti una parte de mi alma, ¿qué hago yo, que soy la otra, la menos amada? Un día mismo traerá a ambos la ruina. Adonde quiera que me precedas los dos iremos caminantes dispuestos a hacer juntos el viaje sin retorno”

Pero Ulises abandona a Martina y se casa con el mar. Martina intenta poner rumbo de nuevo a su vida pero su corazón quedó anclado eternamente junto con el de Ulises en el fondo del mar.
... ... ...

“Martina, Martina, he cruzado todos los océanos de este mundo para saber que no puedo vivir sin ti”

Ulises vuelve de lo más profundo de los mares para reencontrarse con su amada Martina… Y la poesía se vuelve a encontrar con su inspiración, el amor con el mar y los versos con su musa. Martina y Ulises, Ulises y Martina se hallan de nuevo y ocultan su pasión en el “sótano de su palacio”:

“Hace mil años, una Princesa se enamoró de un viajero que había llegado su reino desde una región desconocida. Ella, temerosa de perderlo, lo encerró en el sótano de su palacio. Y cada tarde lo visitaba, y lo iba devorando de amor. Aquella mazmorra no tenía puertas ni ventanas, y la única forma de escapar era seguir amando a la Princesa como si fuera la muerte”

No he encontrado mejor manera de transmitiros las emociones que me sugiere esta película que plasmando algunas de las palabras más hermosas que brotan de la mente literaria de Ulises (Jordi Mollá) y que cautivan, seducen y enamoran a la hermosa Martina (Leonor Watling). No os he contado nada de los acontecimientos principales que en ella se relatan. Mi intención es únicamente la de contagiaros del aroma poético y literario que desprende esta bella historia, basada en la obra literaria de Manuel Vicent.

Las interpretaciones de Jordi Mollá, Leonor Watling y Eduard Fernández son de no pestañear. La música, de Piano Magic, sobrecogedora… ¿qué más os puedo expresar sobre ella?

Quiero acabar esta entrada sobre Son de Mar, tal y como empieza la película, porque recoge perfectamente la esencia narrativa de los hechos que se nos van a contar a continuación:

“Estando en la cueva el héroe y la hermosa Dido, el cielo comenzó a turbarse con una gran tempestad. La Diosa Juno, al ver a los dos amantes abrazados dio enseguida la señal. Comenzaron a bailar los relámpagos, y las ninfas empezaron a bailar en la boca de la cueva”

No dejéis de verla, ¿vale?

miércoles, 6 de febrero de 2008

TRUMAN CAPOTE (de Bennett Millar)

Tras ver a Philip Seymour Hoffman recientemente en Misión Imposible III y Punch-Drunk Love, en las que tiene unas apariciones breves pero llenas de fuerza y carácter, tenía mucha curiosidad de ver la interpretación que le ha dado su mayor reconocimiento internacional hasta la fecha, el Oscar al Mejor Actor en el año 2005.

En la actuación de Hoffman en Truman Capote no está presente la fuerza y poderío de otras películas suyas, pero no por ello deja de ser genial y sorprendente. Su interpretación es pausada, calmada, inteligente y sobrecogedora.

Aunque en el trasfondo de la película hay una buena historia (el asesinato de cuatro miembros de una familia de campesinos en un pequeño pueblo de Kansas que despierta la curiosidad de Truman Capote de investigarlo para escribir su próxima novela sobre los sucesos acaecidos), sin embargo lo verdaderamente destacable de esta película son el alzamiento de valores tan nobles como son la amistad, la compresión, y la empatía con el incomprendido, con el débil, con el que tiene todo el mundo en su contra.

El gran protagonista del film son las conversaciones (a veces son casi monólogos) que mantiene Capote con la gente que le rodea. Sus palabras en sí llenan la película. Incluso la música brilla por su ausencia, no es necesaria, la melodía son sus propias palabras.

Capote acapara el centro de atención de los que le rodean en las reuniones sociales a las que acude y encandila a todos sus oyentes con sus anécdotas y relatos que les cuenta, les hipnotiza, les deja sin habla. Es un escritor (autor de Desayuno con Diamantes”) que destila admiración y reconocimiento en los círculos intelectuales.

Están cargadas de humor e ironía las conversaciones que mantiene Capote con su amiga escritora y autora del libro "Matar a un Ruiseñor", Harper Lee (Catherine Keene). Igualmente de interesantes son las entrevistas que establece con una de las personas acusadas del asesinato que Capote está investigando. Estas charlas en la celda están repletas de empatía y compresión hacia la persona acusada. Quizás Capote llega a sentir por él algo más que compasión.

Es una película para olvidarse del estrés y prisas del devenir diario. Reina la tranquilidad, los silencios y la riqueza de las palabras. Todo ello, acompañado de una fotografía llena de belleza.

Truman Capote es una película intelectual, pausada, seria, llena de valores… pero también… es una película algo lenta y aburrida, por qué no reconocerlo. No sé si vosotros pensáis lo mismo.

sábado, 2 de febrero de 2008

LA MALA EDUCACIÓN (de Pedro Almodóvar)

Sí, ya sabía que La Mala Educación no tiene la perfección de Hable con ella… … ni su ternura, ni su guión, ni su fuerza interpretativa… ni sus magistrales silencios.

Sí, también sabía que La Mala Educación no tiene la sensibilidad de Todo sobre mi madre, ni la intensidad de Carne Trémula, ni la inteligencia de la Flor de mi Secreto… ni por supuesto el coraje y temperamento de Volver.

Pero La Mala Educación merecía una segunda oportunidad después de que me dejara sensaciones de apatía e indiferencia cuando la visioné por primera vez hace un par de años.

Todo apuntaba a que me encontraba ante otra gran película de Almodóvar cuando el film comienza con la lectura de Enrique Poded (Fele Martínez) de una noticia de periódico así de interesante:

“La ola de frío que azota Castilla–La Mancha se ha cobrado ya su primera víctima. Un motociclista muere congelado en plena Nacional número IV y continúa conduciendo 90 kilómetros después de muerto. Una pareja de guardias civiles le echaron el alto y como el motorista no reaccionó le siguieron hasta alcanzarlo. Se pusieron a su lado y le increparon para que desistiera de su actitud. Viendo que el motorista no se movía, comprendieron que algo extraño ocurría”

Pero no, no fue así. La Mala Educación, pese a tener los mismos ingredientes de otras grandes películas de Pedro Almodóvar (como es la música del maestro Alberto Iglesias o el montaje de José Salcedo) sin embargo la impresión que me ha vuelto a dejar es que es una película agridulce, incompleta y carente de emociones. La falta ritmo. No engancha, no empatiza, no ilusiona.

Eso sí, sería injusto no reconocerla que está dotada de escenas estéticamente llenas de belleza, filmadas con la maestría y elegancia que sólo Almodóvar sabe hacer. Un ejemplo de ello, son las escenas que nos evocan a la infancia de Ignacio, el niño protagonista de la historia, como es en la que está Ignacio cantando “Moon River” junto al río en presencia del Padre Manolo (Daniel Giménez Cacho). O la escena en la que Ignacio está jugando al fútbol y se fija por primera vez en el gran amor de su vida, Enrique.

También hay escenas con buena dosis de humor como es la que protagoniza Paquito (Javier Cámara), el amigo “afeminado” de Ángel (Gael García Bernal), en la que roba el cáliz, la jarra y las vinagreras de la parroquia del Padre Manolo. Incluso hay algún cameo con cierta gracia de ver para el espectador, como es el que hace al final de la película Leonor Walting (protagonista en Hable con ella), entrando en un coche junto a Gael García Bernal.

Por cierto, viendo la interpretación que hace Javier Cámara en La Mala Educación (nada comparable con su gran papel de enfermero que encarnó en Hable con ella), me surge la siguiente pregunta… ¿por qué un actor de la talla de Javier Cámara para interpretar a su personaje de homosexual afeminado se limita a imitar literalmente al personaje que interpretó magistralmente Antonia San Juan en Todo sobre mi madre?... De verdad, no exagero nada, si no la habéis visto, os invito a hacerlo para que me digáis si a vosotros os da la misma sensación. Y la prueba más evidente es en la escena donde comparte una raya de cocaína con Ángel (Gael García Bernal) y le dice: “Ponme otra. Tú ya sabes que yo creo en la pareja. Dos polvos, dos rayas, dos amigas”….¡¡es Antonia San Juan!!!

¿Lo mejor de la película?...se pueden destacar las interpretaciones de Gael García Bernal y de Fele Martínez, que sin ser las mejores actuaciones de sus carreras, sin embargo hay que reconocerles el enorme esfuerzo interpretativo que hacen para que nos podamos creer los personajes complejos que protagonizan. También son dignas de destacar las interpretaciones de LLuis Homar y la de Francisco Boira encarnando a un Ignacio transexual y yonki de un realismo impresionante.

Pero sin alguna duda, me quedo con la magnífica fotografía y color del film (el Director de fotografía es José Luis Alcaine) y sobre todo la banda sonora compuesta por Alberto Iglesias. Hoy por hoy no hay otro compositor en el cine actual que ponga tanto sentimiento y sensibilidad creativa en sus composiciones. Un genio.

Vosotros, ¿habéis visto La Mala Educación?... ¿y qué sensaciones os provocó?

miércoles, 30 de enero de 2008

PUNCH-DRUNK LOVE (de Paul Thomas Anderson)

Qué película más original!, no tiene un minuto de desperdicio!

Desde su primera imagen, un polígono industrial desolador y un piano abandonado en medio de la carretera acompañada con una música extraña compuesta con sonidos parecidos a tambores locos y golpes de sartenes…descoloca por completo al espectador y crea en él un deseo enorme de curiosidad en querer saber por qué derroteros se va a guiar la historia y qué se nos va a contar.

En todo este extraño universo visual y sonoro, se nos presenta al peculiar protagonista de la historia, Barry Egan (Adam Sandler), un gerente encargado de un pequeño negocio de distribución de golosinas con una autoestima por los suelos y una personalidad sometida bajo presión psicológica de sus siete hermanas. Un tipo inseguro, nervioso, poco sociable y algo depresivo. En la primera escena, en la que Barry intenta atender a su clientela pero es interrumpido constantemente por las llamadas telefónicas de sus hermanas, se nos queda bastante claro la aportación que hacen sus hermanas en anular por completo la personalidad de Barry.

Según va avanzando la película, la música compuesta por Jon Brion va ganando protagonismo y aporta la intensidad necesaria que requiere cada escena. Mucho ritmo, estrés y aceleración de pensamientos. Pocas veces he visto una película donde la música tenga tanto protagonismo, su melodía es fiel reflejo de todos los pensamientos complejos que pasan por la cabeza del propio Barry.

Pero la personalidad de Barry comienza a cambiar cuando llega a un límite que no aguanta más la presión psicológica a la que le someten sus hermanas y explota toda su rabia contenida en presencia de ellas (no os perdáis esta escena… os sentiréis identificados con lo que os hubiera gustado hacer en alguna situación similar de vuestras vidas).

A partir de este momento, Barry gana en autoestima, madurez y seguridad en sí mismo aunque su realización sentimental completa no la va a conseguir hasta que se cruce por su vida…su primer y único amor…Lena (Emily Watson), una amiga del trabajo de una de sus hermanas. Lena, es una mujer misteriosa que provoca en él un caos emocional, acentuando sus inseguridades y alterando sus sentimientos más íntimos.

El encuentro entre Barry y Lena quizás sea lo mejor de la película. Es muy difícil describir todo lo que pasa en esta escena de unos pocos minutos de duración. Sólo os diré que lo que se ve en ella es la anarquía de conversaciones, de ruidos, de cajas, de teléfonos. Es el reflejo del desorden, del desbarajuste,…en definitiva, es un caos estéticamente impecable. Y aquí, la música de Jon Brion alcanza su máxima perfección y no por su belleza intrínseca sino porque se adapta perfectamente al ritmo frenético de los sucesos visualmente narrados. Después de este ciclón caótico de acontecimientos, esta peculiar pareja acaban con un singular y recíproco saludo de “Hello!”…”Hello!”…tal para cual.

Desde que Barry conoce a Lena, su personalidad gana en coraje y fuerza pero a la vez… en inestabilidad emocional. Y esto, en varias ocasiones, se transforma en ira incontrolada (escena del cuarto de baño en un restaurante, genial) o en seguridad en sí mismo a la hora de enfrentarse a otras personas (escena con los mafiosos de la furgoneta, sin desperdicio).

Para que os hagáis una idea del grado de “peculiaridad” de esta pareja, ésta es una conversación que mantienen en su primer encuentro… íntimo:

Lena: “Barry, tienes una cara adorable, y tu piel…y tus mejillas. Quiero morderlas. Quiero morderte la mejilla y masticarla…qué mona es, joder!”

Barry: “Lena, miro tu cara y me entran unas ganas enormes de aplastártela. Me entran ganas de destrozarte la cara con un mazo y de aplastártela. Eres preciosa."

Lena: “Barry, quiero masticarte la cara y sacarte los ojos…y comérmelos. Quiero masticarlos y chuparlos…”

Barry: “Todo esto tiene gracia…es muy bonito”.

Como os digo, una pareja muy curiosa.

La película, como su música, es frenética (continuas carreras para arriba…carreras para abajo), inesperada, impactante e incluso algo “romántica”.

El autor que firma este insólita comedia es Paul Thomas Anderson, que nos regaló hace unos años su obra maestra Magnolia, película ésta que además de ser perfecta en su realización y guión, es igualmente original de principio a fin.

Por último, destacar la intervención breve pero llena de fuerza del siempre carismático Philip Seymour Hoffman, con un pequeño papel “mafioso” repleto de intensidad interpretativa.

Si podéis…no os perdáis esta película, son 90 minutos repletos de originalidad!

domingo, 27 de enero de 2008

LA BRÚJULA DORADA (de Chris Weitz)

Es curioso observar cómo se lo han montado de bien los responsables de promocionar esta película. Unos meses antes del estreno de la película fui testigo en una sala de cine de ver un trailer promocional con mensajes impactantes como “Si te gustó El Señor de los Anillos y Crónicas de Narnia…”…Y claro, ahora que la he visto creo que ese mensaje debería completarse con “…¡¡pues ni se te ocurra venir a ver esta película porque no tiene ningún parecido con ellas!!”

Lo cierto es que hay películas que caen en gracia a los críticos de cine para favorecer a su promoción. A modo de ejemplo, una de las revistas con más solera del panorama nacional, Fotogramas, en su publicación del mes de Diciembre del 2007, comenta lo siguiente sobre ella:

“Quizá lo mejor que le debamos a la trilogía de Peter Jackson sea la moda de adaptaciones de obras afines…el hecho es que esta primera entrega de la prestigiosa serie Luces del Norte, escrita por el británico Philip Pullman, producida por los culpables de El Señor de los Anillos, es posiblemente, la mejor”.

…¿Se han vuelto locos?, ¿van en serio?... ¿están comparando esta bazofia de película con una de las mejores películas (mejor dicho, trilogía) de las últimas décadas???...Y ya no valoro si las películas de Peter Jackson son buenas o no (que lo son!!) pero nadie negará que detrás de estas películas “de los anillos” hay un trabajo serio y bien hecho, producto de más de cuatro años de duro trabajo en su realización, producción y pos-producción. Pero este film de la “brujulita”…¿qué aporta al cine?, ¿una niña sabiondilla (Lyra) que tiene por mascota un roedor parlante? (bueno, en la peli lo llaman “daimonion”)...o ¿una interpretación insípida e insustancial de una Nicole Kidman que ni se sabe si hace de mala o de buena?...

Pero lo mejor de todo, es que el responsable de la realización de esta película, Chris Weitz, se permite un final abierto imitando (o al menos eso pretende) al que tuvo la primera de las películas de la trilogía de El Señor de los Anillos, con la única “pequeña” diferencia es que cuando disfruté en el cine de La Comunidad del Anillo, posteriormente estuve un año contando los días del calendario que faltaban para que llegara el día del estreno de la segunda parte, Las Dos Torres… Pero con la “brujulita” no sé si un año va a ser tiempo suficiente para borrarla de la memoria y sacar ánimo (y fuerza de voluntad) para visionar de nuevo más aventuras “apasionantes” de esta pequeña listilla aventurera, Lyra Belacqua. Aunque en la revista de cine Acción del mes enero del presente año, he leído hace unos días que como la película no ha tenido los resultados económicos esperados, ¡¡deben de existir dudas muy reales de que no se lleguen a rodar las secuelas que están previstas de las mismas!! … bueno, yo estoy dispuesto a darla una segunda oportunidad si finalmente se hace una segunda parte.

Respecto a la interpretación de Nicole Kidman, en el papel de la señora Coulter, supuesta científica mentora de Lyra), mi pregunta es ¿por qué aceptaría este papel?… no creo que necesitara tener este borrón en su extensa y exitosa filmografía. En una entrevista que la hacen en la revista Cinemanía del mes de Diciembre del 2007, se la va la cabeza por un instante y compara su papel de la señora Coulter con el de Grace (personaje que interpretó magistralmente en Los Otros), y además añade “Coulter es una mujer que ha tenido que enfrentarse a una maternidad no deseada, y su actitud ante ello es casi de tragedia griega”. Cuando leí esta entrevista lo primero que pensé es que posiblemente yo me equivocara de sala de cine y me metí a ver otra película… ¡¡porque yo no vi nada de tragedia griega!!, sí un poco de “circo griego”…pero no sé si se referirá a eso Nicole.

Para acabar con los despropósitos e incoherencias de las que está repleta esta película, y en relación con su cartel de cine (podéis hacer clic sobre la imagen para hacerla más grande y observarla mejor)… ¿por qué aparece en él Daniel Craig (el nuevo James Bond) como uno de los tres protagonistas del film?. Es más, aparece al mismo nivel que Nicole Kidman, y con más presencia que la niña encargada de encarnar a Lyra, la joven actriz Dakota Blue Richards. Vale, ya me imagino que es para vendernos mejor la película, puro marketing. Pero ¿se están riendo de nosotros?, si no llega ni a la categoría de papel secundario, vamos, que no se si sale más de 5 minutos si sumamos todas sus apariciones. Eso sí, entiendo perfectamente la breve interpretación de Daniel Craig. Me imagino que en su primer día de rodaje, a las dos horas de estar allí, pensaría Daniel: “hostias, ¿que pinto yo en esta peli?, ¡que tengo una reputación que cuidar de Bond!!…grabo 5 minutos de tío explorador de Lyra para cumplir contrato y me piro de aquí!”

¿Se salva algo del film? Sí, la perfección con la que están realizados los osos polares, sobre toda en la escena de lucha entre los dos jefes de la manada para nombrar al rey… y más que nada porque en esta pelea están calladitos y hacen de lo que son, de osos (dan cuatro zarpazos, algún rugido y ya está)… En el resto de la película, el oso polar protagonista, no para de hablar y hablar con la niña protagonista, Lyra Belacqua.

Pero bueno, como ya sabéis, para gustos… los colores y como pasa con casi todo en esta vida, habrá defensores y detractores de esta película. En este caso… apuntarme en el segundo grupo. ¿Y a vosotros, dónde os apunto?

miércoles, 23 de enero de 2008

LAS VÍRGENES SUICIDAS (de Sofia Coppola)

Como admirador incondicional que soy de Sofia Coppola, he vuelto a revisar su primera película para disfrutar con más atención de los detalles que me perdí la primera vez que la vi.

No es una película “para gustar a todo el mundo”, sólo para quién quiera descubrirla sin apresuramiento alguno. Estamos ante una historia triste, sombría y melancólica. Muy arriesgada de rodar, con poca acción, escasos diálogos y muchas imágenes que transmiten por sí solas, sin necesidad de las palabras. Todo ello acompañado de una fotografía, música y puesta en escena…de cine.

Ambientada en los años 70, trata magistralmente el mundo complejo de cinco hermanas adolescentes, las hermanas Lisbon. Sus primeros amores, sus alegrías, sus tristezas, sus preocupaciones, sus inquietudes... todo ello amparado bajo la sombra alargada de una educación tradicional y caduca de sus progenitores (James Woods, un profesor de instituto y su estricta y religiosa mujer, Kathleen Turner).

El suicidio al comienzo de la película de la más joven de las hermanas (Celia), provoca en los chicos del vecindario, una gran fascinación y admiración hacia las otras cuatro misteriosas hermanas. Esta curiosidad por indagar y saber más de ellas, se traduce en situaciones llenas de sensibilidad y dulzura.

Aunque en el trasfondo hay una historia de adolescentes teñida de tristeza y tragedia, esto no es impedimento para destacar de ella escenas llenas de belleza con mucho encanto, delicadeza y seducción.

Por ejemplo, una de ellas sucede en una fiesta que se organiza en la casa de los Lisbon (en presencia y vigilancia de sus padres, por supuesto) y acuden como invitados cinco chavales del barrio, con edades similares a las de las cinco hijas de los Lisbon. Uno de estos chicos, con cierta gracia chulesca y acento italiano, se acerca a la madre (Kathleen Turner) para preguntarla qué ingredientes contiene el cocktail que está sirviendo. Ésta con asombro y educación le explica los ingredientes y el chaval con mirada seductora la mira y la dice “¿Sabes que me encanta la piña?”...y la madre, que no daba crédito a esta situación (que en presencia de sus cinco hijas guapas…la estuviera seduciendo precisamente a ella!!), le contesta sorprendida “¿de veras?"... (Contándolo así no tiene magia...pero os aseguro que esta escena tiene mucho encantamiento!!).

De la misma manera, el cómo se nos presenta al personaje del “guaperas” de Trip (Josh Hartnett), no tiene precio. Trip es un chaval adolescente que, gracias a sus atributos naturales, rompe el corazón de todas las chicas del instituto. El de todas… menos el de Lux Lisbon (Kirsten Dunst). Lux, es la única que se le resiste, y claro, se enamora locamente de ella. La conquista de Trip por conseguir el amor de la seductora Lux, es de las partes más divertidas de la película. Si quiere tener alguna posibilidad con ella, tiene que ser a base de conquistar primero a sus padres y así ganarse de ellos su aprobación. Es muy gracioso ver cómo se pasa Trip varias tardes en la casa de los Lisbon, viendo con ellos documentales sobre animales y calladito... ¡sin mediar palabra alguna! Es la inocencia pura y dura. Enamoramiento adolescente en su vertiente más ingenua. ¿Quién no ha hecho algo similar por amor siendo adolescente?

Por último, os quiero comentar una escena con mucho encanto que sucede en la parte final de la película. En pleno encierro de las hermanas Lisbon acatando un duro castigo de sus padres, los chavales del vecindario, intensifican su encaprichamiento adolescente hacia ellas y hacen todo lo posible para no perder la comunicación con ellas ¿y qué es lo que idean para transmitirlas lo que sienten por ellas sin mediar palabras?…establecen una comunicación telefónica mediante letras de las canciones (pinchando vinilos en el tocadiscos cada vez que descolgaban el teléfono). Romanticismo y amor juvenil, en su estado más puro.

Con estas pinceladas, mi intención era transmitiros la atmósfera que se respira en la película. No obstante, os dejo con un texto que aparece en la carátula del dvd y que refleja perfectamente la esencia de la película:

Las Vírgenes Suicidas es un retrato único del final de la inocencia, recordando esos tiempos míticos en la vida de cada persona cuando el corazón empieza a conocer el éxtasis y el tormento del deseo”

¿Os apetece verla?

sábado, 19 de enero de 2008

HOTEL DANUBIO (de Antonio Giménez-Rico)

Antes de ver esta película, siempre me había atraído el diseño de su cartel de cine... por su elegancia (al estilo “años 50”) y me transmitía nostalgia y tristeza, sensaciones que posteriormente se confirmaron cuando la vi.

Cuando se estrenó en el cine, las críticas hacia este film nacional fueron buenas, incluso quiero recordar que obtuvo varias nominaciones a los premios Goya…Además de esto, mi curiosidad hacia esta película era también motivada por ver la interpretación de Carmen Morales (ya sabéis, una de las hijas de la genial e inolvidable Rocío Dúrcal).

Lo cierto es que la película, en general, no me ha decepcionado en absoluto y la interpretación de Carmen Morales... me gustó (sin ser nada del otro mundo, pero está natural y sencilla). Y ahora que la he visto actuar, yo me pregunto ¿por qué no ha vuelto a salir en ninguna otra película de cierto peso?, ¿es que sólo hace teatro?...no sé, ya os digo, mi opinión es que su interpretación (al menos en Hotel Danubio) no está nada mal.

Antes de nada, si os quiero avisar que, en relación al estilo de esta película, para que os guste esta película... os tiene que gustar (y mucho) el “estilo Garci”…y soy consciente de que el cine de José Luis Garci provoca opiniones para todos los gustos, es más, estoy convencido que su cine provoca extremos opuestos con argumentos muy diferentes... Hay fanáticos de Garci y detractores radicales de su cine.

Os reconozco, no os voy engañar, que en mi infancia era del segundo grupo (del bando crítico anti-Garci), y os aseguro que cuando emitían por la tele (por enésima vez) su oscarizada película Volver a empezar... o cambiaba a “la otra cadena” (porque no había más) o… ¡salía escopetado corriendo del salón de la casa de mis padres!…y quince años después (quién lo iba a decir) está entre mis películas españolas preferidas, curioso... pero acaso…¿está prohibido cambiar de gustos y opiniones?...

Una de las cosas que me ha enseñado el cumplir años es que para entender ciertas cosas de la vida, entre ellas, la de poder apreciar y comprender algunas películas, hay que tener cierta edad y madurez mental…y ésta sólo se adquiere con la experiencia que te da la vida misma (que según las circunstancias de cada uno, algunos la tendrán a los 14 años y otros a los 40). Qué cierto es aquello que de jóvenes nos decía los abuelos de “ya lo entenderás cuando seas mayor”…y que nunca acabábamos de entender del todo qué nos querían decir con esa frase.

Y esto es ni más ni menos lo que ocurre con el cine de Garci... es un cine maduro, sentimental, profundo (que te puede gustar o no) pero que exige tener un mínimo de experiencia vital para entender el mundo que cuenta en sus films... o en cualquier otro tipo de cine “de autor” en general. Con esto quiero decir, que no es un cine fácil, ágil, donde todo te lo den hecho y en el que al espectador le baste con comer palomitas...no. Es un cine que requiere una aportación y empatía por parte del propio espectador.

En mi opinión, la película Volver a empezar lo tiene todo… el reencuentro del protagonista (Antonio Ferrandis) con su ciudad, Gijón, con su gente, con su Sporting…y temas como el cáncer, la amistad, la experiencia, la vejez… decoran el marco de esta joya de película. Pero claro, como os digo, todo en la vida es a su debido tiempo... no vamos a pedir a un chaval de quince años que le guste ver más al intérprete de Volver a empezar (con 70 años y enfermo de cáncer) que a los intérpretes adolescentes de, por ejemplo, América Pie, ¿no?... es comprensible…

Quizás ese chaval cuando cumpla 30 años (o alguno menos) ya haya vivido lo suficiente para comprender que en el cine no todo son juergas americanas, fiestas, preservativos y colegas chistosos con granos (que no lo critico, yo también me lo paso muy bien viendo este tipo de películas)... pero según se van cumpliendo años... van surgiendo nuevos gustos, costumbres... muy curioso esto de vivir (y a veces muy jodido). Ojo, también es cierto que hay bastante gente (con más de treinta…y cuarenta años) que se quedaron en esa edad mental (en la de los intérpretes de American Pie o Porky´s) y sólo sienten admiración por un cine que les entretenga tipo-Van Helsing o similar…pero bueno…que cada uno vea lo que quiera, ¿no os parece?

Al grano, que me enrollo, como os comentaba, Hotel Danubio está envuelto en la atmósfera Garci…no obstante, es el productor de esta película, detalle que descubrí al terminar de verla, en sus títulos de crédito…era evidente!...y el Garci que se respira en esta película no es un Garci tan poético como el que se inhala en El Abuelo, en You are the one o en Historia de un beso. Más bien el Garci que se percibe es de Tiovivo c.1950 o incluso de Ninette.

Pero no hay que quitar ningún mérito a su realizador, Antonio Giménez-Rico, que nos cuenta una historia sencilla, bien contada, entretenida…y original, con un estilo casi teatral. Curiosamente la mayoría de los actores que aparecen son grandes actores de teatro, como son el inimitable Iñaki Miramón, el carismático Santiago Ramos, la misma Carmen Morales… y un José Sazatornil “Saza”…genial, como siempre, en su actuación.

A mí me ha gustado, no es una película para colocar entre las mejores de la historia del cine español, pero me ha entretenido, cosa que no es poco…vamos, yo firmaría que cada vez que vea un peli, que al menos, me entretenga y divierta.

No cuento más, os invito a verla.

jueves, 17 de enero de 2008

SEXO, MENTIRAS Y CINTAS DE VIDEO (de Steven Soderbergh)

Tenía vagos recuerdos de esta película de finales de los años 80, más que nada porque hacía más de 15 años que no la veía.

Y estos recuerdos eran confusos… pero cuando la visioné colocada en la estantería de una biblioteca, leí en su sinopsis descriptiva frases como “...un mordaz sentido de humor en esta película que ha sido la COMEDIA erótica más comentada de la década….Esta original COMEDIA, que supuso el formidable debut del director Steven Soderbergh…”

Pues pensé “bien…una comedia!, ideal para verla este fin de semana!”…

…Y la cogí...

…Y la ví…

…¿Qué hay de COMEDIA en esta película?...NADA.

Al no ser que por COMEDIA se entienda... cuando Ann (Andie Madowell) va a su psiquiatra para contarle que no puede tener relaciones sexuales con su marido porque la descentran problemas que hay en el mundo como es el hambre en Etiopía o por agobios que la invaden cuando se plantea cuestiones como qué se puede hacer con toda la basura que acumulamos los humanos…

O puede que por COMEDIA se entienda igualmente... cuando John (Peter Gallagher), el marido de Ann, un seductor en horas bajas que lleva por bandera el lema “en cuanto tienes un anillo en el dedo, las mujeres se abalanzan hacia ti como si no hubiera otro hombre en el mundo entero”, se ausenta de su trabajo en cuanto tiene la mínima ocasión para acostarse con la mujer de la que está realmente enamorada, Cynthia (Laura San Giacomo)…la hermana de Ann, su mujer…

O no sé…puede ser también que por COMEDIA se entienda... cuando un personaje raro, misterioso y exageradamente sincero llamado Graham (James Spader)…reconoce que el motivo de su hiper-sinceridad es para evitar volver a caer en lo que fue en su pasado...un mentiroso compulsivo…

Si a estas caóticas vidas y tristes personajes, añadimos una relación turbia de contrastes de caracteres entre dos hermanas (Ann-Cynthia), acrecentamos con una amistad caduca de antiguos amigos íntimos convertidos en íntimos desconocidos (John-Graham), adicionamos unas relaciones trastornadas de parejas sin sus parejas… y a todo esto añadimos un pizca de sexo oral (en cintas grabadas, por supuesto) …obtendremos… ¿un DRAMA-COMEDIA-AGRIDULCE de los años 80?... es posible...creo que esta descripción se adapta mejor a esta película.

De ella, me quedo para el recuerdo con la siguiente frase que brota de una de las abstractas e indefinidas conversaciones que mantienen Graham (James Spader) con Ann (Andie Madowell):

“Recuerdo haber leído en algún sitio que los hombres aprenden a amar a las mujeres por las que se sienten atraídos y las mujeres se sienten cada vez más atraídas por el hombre al que aman”.

Y vosotros… ¿estáis de acuerdo con esta frase de Graham?

domingo, 13 de enero de 2008

AMERICAN GANGSTER (de Ridley Scott)

Bien, bien…ya tenía ganas de ver en una pantalla de cine una película tan buena y elegante como esta.

Sólo con su escena inicial (de unos 30 segundos de duración) que nos sitúa en el Harlem de 1968, el Director nos está dejando claro a los espectadores que no estamos ante una película más de mafia, sino que estamos ante lo que promete ser tres horas intensas de buen cine con escenas de dureza y seriedad interpretativa.

American Gangster demuestra que no está todo aún filmado en este género y que se pueden seguir contando buenas historias y haciendo grandes películas de mafia como lo demostró recientemente Martin Scorsese con su oscarizada Infiltrados.

Ridley Scott ha vuelto a sacar a relucir, una vez más, su talento para dirigir películas y American Gangster ha entrado de cabeza en el prestigioso y selecto grupo de estar entre las mejores películas de mafia de la historia del cine.

Quizás American Gangster no tenga la magia de Érase una vez en América, ni el carácter de Uno de los Nuestros ni la elegancia de Casino y quizás tampoco la fuerza interpretativa de El Padrino…, pero es que aunque todas estas grande películas compartan un mismo género (el mafioso)…posiblemente no sea justo compararlas con ellas.

Y no es justo porque American Gangster trata una mafia más moderna y menos romántica que la que trataba las películas citadas con anterioridad. La mafia que hay en American Gangster no es de principios del siglo XX, no es una mafia de tráfico ilegal de whisky o de aceite de oliva…sino que trata de una mafia actual, una mafia estéticamente más fea de filmar (cinematográficamente hablando)…como es la mafia de las drogas.

La historia que se cuenta, basada en hechos reales, es muy sencilla… un traficante de drogas llamado Frank Lucas (Denzel Washington), decide a la muerte de su jefe (un capo de la mafia que controla el barrio de Harlem), continuar con el negocio de drogas que tenía su jefe en Harlem y para ello, elabora una manera ingeniosa de introducir heroína…y es aprovechándose de la participación de EEUU en la Guerra de Vietnam. Frank Lucas (Denzel Washington), consciente de la abundancia y pureza de la droga que hay en Vietnam, comienza a introducir la droga en EEUU colocando la heroína dentro de los ataúdes de los soldados muertos que venían de Vietnam…y su gran negocio consistirá en venderla con el doble de pureza y a mitad de precio que la que se vende en la calles de Harlem.

Esto es a grandes pinceladas la historia que se cuenta pero la temática de fondo, la esencia de esta película… no es la introducción de drogas en EEUU utilizando la Guerra de Vietnam, ni tampoco es el inicio del tráfico de drogas por negros en Harlem o Brooklyn… éstos son temas que están en la atmósfera de la película pero no son son su esencia. El verdadero tema que se analiza es la corrupción policial que se dio durante estos años que duró la Guerra de Vietnam (sobre todo entre 1969 y 1973) y en esta lucha para acabar con esta corrupción es donde aparece el segundo protagonista de la película, Roberts (Russell Crowe), uno de los pocos policías del Departamento anti-drogas que no ha sido tentado de pasarse al lado oscuro del la corrupción y que aún mantiene un código de ética.

La interpretación de Russell Crowe está llena de sencillez y a la vez de fuerza y credibilidad. Y la de Denzel Washington (que no nos tiene acostumbrados a este tipo de interpretaciones tan llenas de expresividad y dureza) es igualmente de quitarse el sombrero. Mi pena fue ver esta película doblada al castellano y no en versión original, con sus voces originales. La voz doblada al castellano de Denzel Washington no convence nada…por no hablar de la impresionante voz grave que tiene el actor Russell Crowe (que la descubrí cuando vi Gladiator en dvd en v.o. con subtítulos en castellano) y que tampoco he podido disfrutar de ella …si volvéis a ver Gladiator…probad a verla en versión original…y descubriréis a un nuevo Máximo, General de las Legiones Romanas, con una mayor fuerza expresiva que os sorprenderá.

Este es tema a parte, pero nunca entenderé porque países como, por ejemplo, Portugal o México tienen la suerte de estrenar sus películas en versión original con subtítulos (tanto en el cine como en la televisión) y aquí esto es aún impensable de conseguir… y con decir que tenemos muy buenos dobladores en España nos quedamos tan a gusto. Yo no digo que sean malos profesionales, seguro que serán los mejores del mundo…¿pero por qué hay que quitar la voz original a un actor?...¿no nos estamos perdiendo toda la fuerza interpretativa del actor?. Cuando propongo a gente conocida la posibilidad de ver las películas en v.o. con subtítulos la respuesta siempre es la misma “que no porque mientras leo los subtítulos…no me da tiempo a disfrutar de las imágenes”. No es cierto. Esto es la falta de costumbre y sólo ocurre al principio pero os aseguro que a los 15 minutos de empezar a ver una película en v.o. con subtítulos…continúas viéndola con tal naturalidad que te olvidas que está leyendo subtítulos. Y una vez que probéis verlas así…estoy convencido que nunca más querréis verlas dobladas en voz al castellano.

Personalmente a mí por esta razón cada vez me gusta menos ir al cine…porque excepto ciudades como Madrid o Barcelona (y posiblemente alguna ciudad más) que pueden disfrutar de sus estreno en v.o. con subtítulos…en el resto de las ciudades nos tenemos que conformar con la imposición de verlas dobladas en voz por un actor que cambia la fuerza interpretativa del actor original. Una pena. Pero el dvd (yalgunos canales de la tdt, televisión digital terreste) nos brinda la posibilidad democrática de ver la película como se quiera…y no hay color.

Volviendo a American Gangster, hay un par de escenas de tal impacto visual que os recomiendo no dejéis de verlas. Una de ellas transcurre en una cafetería de Harlem, cuando Frank Lucas (Denzel Washington) está almorzando con sus hermanos para contarles su negocio…y entonces momentos después ocurre una escena a las afueras de esta cafetería…que para crearos expectación (para los que aún no la hayáis visto) os diré que está a la altura de la famosa escena de Robert de Niro con el bate de béisbol en Los Intocables de Elliot Ness.

La otra escena que me sorprendió por su dureza pero que a la vez eleva la grandeza de esta película transcurre en una pequeña fiesta familiar en la casa de Frank Lucas (Denzel Washington). Pues bien, en el transcurso de esta fiesta sucede una escena alrededor de un piano que igualmente aconsejo verla sobre todo para los amantes del cine mafioso porque está igualmente a la altura de un Joe Pesci malhumorado en Uno de los Nuestros (o en Casino).

Para acabar, comentaros algunas anécdotas que me llamaron la atención al ver esta peli. Por ejemplo, me fue curioso observar que Russell Crowe luce una estética de peinado muy al estilo del matemático John Nash que interpretó magistralmente en Una Mente Maravillosa.

En la misma línea que la anécdota anterior, también me pareció gracioso observar a un Cuba Gooding (con un papel secundario pero de mucho carácter en esta película) que aparece igualmente con un look muy parecido al personaje de Rod Tidwell que interpreta en Jerry Maguirre (parecido físico y de gestos).

Y una última curiosidad que os quiero comentar es en relación a un personaje mafioso que mantiene amistad desde joven con el policía Richie Roberts (Russell Crowe), pues bien este personaje mafiosillo (no sé como se llama el actor que lo interpreta) tiene un parecido impresionante a un Robert de Niro más joven que el actual (sobre todo el parecido es en algunas gesticulaciones faciales que hace cuando habla). Ya me comentaréis si os lo ha parecido también a vosotros.

Y el final de la película (para quién ya hayáis visto)… ¿no os recuerda un poco al de la película de Spielberg Atrápame si puedes?...

Una gran película.

jueves, 10 de enero de 2008

K-PAX (de Ian Softley)

Bienvenidos a K-Pax, bienvenidos a un planeta que está a 1000 años de luz de la Tierra, en la constelación Lyra, rodeado de 7 lunas púrpuras y donde sólo amanece cada 200 años.

No, no estoy hablando de Tatooine ni de ninguna otra galaxia Lucasiana…sino del planeta K-Pax …interesante… ¿no?

Si os empiezo contando que la historia trata de un paciente de un psiquiátrico (exactamente de la Clínica del Instituto Psiquiátrico de Manhattan) que asegura que proviene de un planeta lejano llamado K-Pax...vais a pensar inmediatamente que estamos ante otra película americana saturada de efectos especiales y con una historia poco creíble… ¿me equivoco? Pues no, nada más lejos de la realidad. Estamos ante una película que contiene tanta dosis de humanismo, tolerancia y respeto hacia los demás que nadie debería dejar de verla.

Realmente no es una peli fácil de catalogar…ni es comedia, ni es una película de ciencia ficción, ni es un drama psicológico, sino más bien una mezcla de todas ellas.

Pero la historia, lo que se cuenta en ella, quizás sea lo menos importante. Es de estas películas que desde su inicio sabes qué te va a gustar y no sabes muy bien por qué pero lo cierto es que es así…y desde el primer minuto te “atrapa” su historia.

Destacaría, por un lado, el vínculo de respeto mutuo que establecen paciente, llamado Prot (Kevin Spacey) y el doctor o, mejor dicho, “Jefe de Psiquiatría” Mark Powell (Jeff Bridges). Es muy chulo ver el encuentro inicial de estos dos personajes, y cómo va evolucionando y madurando esta relación…hasta llegar a un gran respeto y aprecio mutuo. El doctor Mark Powell, interpretado por Jeff Bridges, además de transmitir naturalidad y sinceridad, utiliza la escucha activa (con sus 5 sentidos) como una de sus mejores cualidades para desempeñar eficazmente su profesión de psiquiatra. Siempre muestra un interés y respeto absoluto por lo que le está contando su paciente Prot (Kevin Spacey)…Nunca le trata “loco” y en ningún momento toma en broma sus contestaciones “galácticas”, al contrario, muestra mucho interés por las costumbres de su planeta, de su gente...siente verdadera curiosidad por todo lo que sea mundo-K-Pax. El rol del doctor Mark Powell es que al final asumimos los propios espectadores porque las respuestas tan atractivas de Prot…nos transmite igualmente ese “ansia” de querer saber más del planeta K-Pax.

Y por otro lado, destacaría también las relaciones de tolerancia y empatía que se establecen entre Prot (Kevin Spacey) con el resto de los pacientes de este hospital mental. Prot, en este aparente “mundo de locos” utiliza la empatía con ellos como su mejor arma y muestra preocupación e interés por los problemas que preocupan a cada uno de sus compañeros y éstos, a su vez, se dejan encandilar con las explicaciones descriptivas que va dando día a día sobre su plantea K-Pax, como son:

“…en K-Pax amanece cada 200 años y ese día es un espectáculo maravilloso ver nacer al sol”

“…K-Pax está precioso cuando está bañado con nuestros dos soles Ágape y Sarori”

“…Los habitantes de K-Pax viajamos a muchas más velocidades que la velocidad de la luz aprovechando la fuerza de la energía solar”


Esto sólo es un aperitivo de todo lo que cuenta sobre su planeta…a si que os invito a que veáis esta peli para que sigáis descubriendo su apasionante planeta.

Para acabar de comentar esta original película, os remito a unas opiniones que me han gustado y que aparecen en los extras del dvd. Son opiniones del Director y de los dos actores principales:

Ian Softley, Director de la película: “Esta película plantea cuestiones importantes como quiénes somos, cómo vivimos, qué hacemos,…y quizás esta película hace reflexionar y plantearse que no hay una verdad única y absoluta en estas preguntas”. “La película nos dice que debemos creer saber lo que realmente no sabemos. Concentrémonos en lo que sabemos y apreciémoslo”.

Jeff Bridges “Después de ver la película quizás la gente se plantee que nuestras creencias pueden ser prisiones…que no debemos anteponer nuestras creencias a todo sino ver las cosas sin prejuicios”.

Kevin Spacey “En el fondo la película trata de nuestra capacidad de creer, ¿hay seres de otros planetas entre nosotros?, ¿qué pensaremos de ellos y ellos de nosotros?. Siempre he creído que hay otras galaxias. Es muy arrogante creernos los únicos”.

Y vosotros, ¿qué pensáis?

lunes, 7 de enero de 2008

THE DOOR IN THE FLOOR (de Tod Williams)

“Otra casa, otro hijo…en definitiva otra vida” podemos decir que es la frase que resume la esencia de esta gran película, una frase que sale de boca de la enigmática Marion, mujer interpretada con gran acierto por la veterana (y siempre guapa) Kim Basinger. Son palabras que describen perfectamente lo que es la película porque, esta historia sencilla, basada en la novela de Jhon Irving Una mujer difícil”, no cuenta más que eso,"una época triste de lo que fue un largo y feliz matrimonio" (palabras que emanan igualmente de boca del otro personaje principal de la película, Ted, el marido de Marion, interpretado sin menos talento por el gran Jeff Bridges).

Este film habla de las relaciones humanas y del dolor que surge cuando se pierde a lo que más se quiere en el mundo. Marion y Ted son dos personas que andan perdidos por el mundo, divagando por la vida sin sentido alguno. Y en ese sin rumbo vital es donde entra en juego la naturaleza de esta película…donde se mezclan sentimientos, ilusiones, amores adolescentes, inocencia infantil y otros ingredientes que convierten a este film en una presentación encadenada de actos humanos cargados de decadencia, caos y desorden.

El drama está en el trasfondo, pero en ese “seguir para adelante con la vida cueste lo que cueste” es de donde surgen situaciones a lo largo de la película cargadas de inocencia e ironía.

The door in the floor, en castellano La puerta en el suelo, es el título de uno de los cuentos infantiles que Ted, consagrado escritor de cuentos infantiles, ha publicado con más éxito y en ese afán de retomar su vida profesional contrata a un joven ayudante llamado Eddie, con el fin de que le ayude en las revisiones de sus textos…y Eddie se convierte en la gran lanzadera de esta película.

Os recomiendo 100% que descubráis viendo esta película de qué forma más tierna e inocente comienza Eddie a enamorarse de Marion y su proceso de acercamiento a ella…no os va a defraudar. Hay un par de escenas dotadas de mucha originalidad, gracia e inocencia. Este es el verdadero cine, el que te hace soñar y revivir tiempos pasados y el que evoca al adolescente que todos fuimos alguna vez y que de vez en cuando nos sale del lado más adentro que tenemos cada uno.

Para acabar de intentar transmitiros inquietud de quererla ver, os recomiendo otra gran escena que transcurre poco antes del final de la película. Me refiero a la descripción que hace Ted (Jeff Bridges) al joven adolescente Eddie de cómo ocurrieron los hechos que desencadenaron en la terrible tragedia que está presente continuamente en la atmósfera de esta historia. Es impresionante la fuerza narrativa y descriptiva que tienen sus palabras (no las imágenes) ya que no estamos ante una película morbosa sino tierna y sentimental.

Por último, la última escena final…también es muy metafórica, como realmente lo es toda la película en sí y la propia novela en la que está basada el film, a si que os remito a ella y ya me contaréis qué os ha parecido.