
Una vez más, una película española nos vuelve a mostrar la cruda realidad de la sociedad española, y esta vez nos la enseña desde el mundo de la empresa.
Casual Day nos habla de una herramienta de la nueva y moderna gestión empresarial, una técnica moderna del management del siglo XXI, importada de los EEUU, que tal como la define el propio personaje de psicólogo, interpretado con gran dosis de realismo y naturalidad por Alberto San Juan:
“Señores, el Casual Day no es solamente ir vestidos de calle, de hecho aquí hay gente que quiere ir de traje y va con traje. El Casual Day no es otra cosa que trabajo en equipo. Simplemente. Es decir, las cosas son en gran medida, lo que vosotros queráis que sea”
Por si no os ha quedado muy claro, la Wikipedia lo define así “Casual Day es una práctica empresarial importada de EEUU con la que las compañías aprovechan para llevar de viaje a sus empleados, normalmente al campo, y así fomentar las relaciones personales entre compañeros, reducir su estrés y, de paso, mejorar el rendimiento en el trabajo”
Bueno, luego hay otra definición menos “oficial” que más bien os recomiendo que no la hagáis mucho caso y es la que José Antonio (Juan Diego) le dice en una escena a su futuro yerno Rodrigo, Ruy (Javier Ríos) y es la siguiente:
“El Casual Day es para que te olvides del resto de los días. Para que no veas la realidad... porque la realidad es el Sr. Jefe López de Andrada con los señores de la sexta planta follándose por el culo a los 2.200 trabajadores de la empresa… ¿está claro?”
Quedaros mejor con las dos primeras definiciones, aunque bien es cierto que si la intención de esta herramienta de gestión empresarial es muy buena, no lo son tanto sus resultados que se obtienen con ella… Y es que... lo que no se haga en el día a día laboral, no se puede conseguir en 24 o 48 horas y ésto... es lo que se ve reflejado a lo largo de este film.
La película atrapa la atención del espectador desde el primer minuto, en una excelente escena rodada con acierto en primer plano donde Marta Etura, dando vida a una “niña bien” llamada Irene, confiesa todas sus dudas e inseguridades que tiene con su novio Rodrigo (Javier Ríos) ante su mejor amiga Marta (Estíbaliz Gabilondo). Una conversación con tintes celosos-surrealistas acentuado con un toque sensual. Original comienzo
Esta breve pero intensa interpretación de Marta Etura marca el banderazo de salida de esta ácida comedia caracterizada por contar con un gran elenco de grandes actores que aportan toda la fuerza y credibilidad necesaria que requieren sus personajes para que la película alcance altas cotas de credibilidad y realismo.
Para que el espectador comience a hacerse una idea de lo que le espera por ver en esta historia, su Director, Max Lemcke, nos presenta una escena grupal con todos los protagonistas de esta peculiar empresa, en la que su psicólogo (Alberto San Juan) ordena a cada miembro de este grupo elegir un instrumento musical y hacerlo sonar. Es una escena digna de ser mencionada que marca el comienzo del Casual Day.
"… Por eso yo os pregunto, ¿qué vais a hacer para que hoy sea vuestro Casual Day, y digo "vuestro", Casual Day?"
A partir de esta escena, se nos va presentando de una forma clara y rotunda a todos y a cada uno de los personajes que integran este grupo humano con sus diferentes y marcadas personalidades.
En primer lugar tenemos al líder, al jefe de la tribu, a José Antonio interpretado por Juan Diego, que una vez más, nos da una lección interpretativa de lo que es encarnar un personaje con soberbia, carácter y talento. A lo largo del film el espectador se olvida que es Juan Diego y sólo ve a un empresario lleno de ambición y sin escrúpulo alguno… Un personaje obsesionado con el poder, con el tamaño de su despacho, o con la adquisición de su nuevo coche.
“¿Tú sabes por qué yo estoy en la planta sexta?... Yo estoy en la planta sexta porque cada día antes de irme al trabajo me miro al espejo y me digo: Yo quiero estar en la planta sexta. Como un rezo, como una forma de rezar”
En la primera escena de José Antonio (Juan Diego), dialogando con su futuro yerno, Rodrigo (Javier Ríos) nos muestra su acentuada personalidad y en tan sólo unos minutos le deja bien claro a su futuro yerno (y a nosotros, los espectadores) cómo debe de actuar en la empresa... y con su hija Irene (Marta Etura). No necesita más tiempo para marcar territorio, distancia... y respeto. Esta escena, que podía valer como anuncio de una prestigiosa marca de automóviles, es de lo mejor de la película.
“Rodrigo, si tú quieres… puedes. ¿Te has fijado en el sillón de mi despacho?... De sentarte de los años se ve el dibujo… el dibujo del culo. El mío se ve, se ve perfecto. ¿Y sabes cómo se consigue?... Echando horas y horas, ahí, invierno, verano… Y más horas, haciendo empresa… Porque sino no se hace dibujo, y si no está el dibujo de tu culo, sirve para cualquier culo… ¿Me sigues o no?”
Pero si os ha quedado duda alguna sobre el carácter de este personaje carismático, la película nos regala una segunda escena que tiene de nuevo a Juan Antonio de protagonista junto con una inocente y novata trabajadora llamada Bea, interpretada con mucha credibilidad por Malena Alterio. Bea, elegida como víctima para sufrir las consecuencias de la incorporación de una nueva persona en la empresa por vía “enchufe”, se ve totalmente débil, inferior e impotente ante el poder de orden y mando de su jefe, José Antonio. Una escena llena de doble sentido en la que Juan Diego lleva y dirige la conversación de su personaje por donde él quiere y le conviene. No hay otra dirección, él manda, él el jefe. No hay posibilidad de discutir su decisión, sólo de acatarla con la mejor cara posible. Excelente escena igualmente.
“Para que te hagas una idea, llevan lo mismo que nosotros pero en el área de Castilla-León”
“¿Castilla-León?”
“Sí, digamos que el centro neurálgico está en Palencia”
“¿En Palencia?”
“En Palencia, sí, pero moviéndote, eh?, nada fijo. Por cierto ¿tu no eras de por ahí, no?”
“De Logroño”
“Logroño, pues eso, oye mal… pues mal no te viene. La familia, los amigos… yo creo…”
Es tal el peso que tiene Juan Diego en este filme coral, que como dice el propio Max Lemcke fue el primer intérprete en confirmar su presencia y esto fue una especie de estrategia que le sirvió de gancho para convencer al resto de los actores "Juan Diego dijo que sí rápidamente, los demás fueron leyendo el guión, sabían que ya estaba Juan y se apuntaban" comenta Max.
Todos los personajes que salen en esta película tienen personalidades tan distintas y dispares que cada uno de ellos daría para hacer una película con cada uno de sus personajes. En esta empresa (ejemplo de una empresa “tipo” de la que hay por el mundo empresarial) tenemos tal variedad de personalidades, que hay para todos los gustos...
... Por una lado tenemos una personalidad llena de soberbia y orgullo como es la de el personaje Cholo (Luis Tosar), que utiliza su posición de poder en la empresa para conseguir sus objetivos sin educación alguna y de una manera poco ética.
... Por otro lado nos encontramos con una personalidad más insegura y rencorosa como es la de Almarcegui (Secun de la Rosa).
... O también tenemos un perfil más conformista como es el personaje de Arozamena (Álex Angulo), poco amigo de meterse en jaleos y líos.
… También hay personalidades más optimistas, llenas de ilusión y aún “no contaminadas” por el pesimismo del resto de los compañeros, como son los personajes de Rodrigo, Ruy (Javier Ríos), y de Marta (Estíbaliz Gabilondo)
... Pero también tenemos una personalidad más pícara y astuta, de estar "de vuelta de todo” como es el del personaje de Morales interpretado por un Arturo Valls que nos recuerda en alguno de sus registros a su célebre personaje en la famosa serie televisiva con aroma a café.
... O incluso tenemos un perfil de personaje con la moral e ilusión por los suelos, al borde de la depresión, como es el personaje de Velasco, interpretado por Carlos Kaniowsky.
“¿Podría ser, pregunto, que alguna circunstancia de tu vida personal esté afectando a tu trabajo?"
"Oye, a ti te lo ha comentado alguien, quién?"
“No eres una isla Eduardo. Lo que a ti te pasa repercute en grupo, entiendes?….”
Y para dirigir a este complejo grupo humano tenemos a un maestro de orquesta, un coach, un profesional externo de la empresa… El psicólogo del grupo, interpretado magistralmente por un Alberto San Juan que una vez más nos ofrece una interpretación sencilla, humilde y repleta de credibilidad. Alberto San Juan se supera en cada nueva película que hace. Su excelente interpretación, junto con Emma Suárez, en Horas de Luz, nos descubrió a un actor lleno de grandes posibilidades y de mucho talento... Y así lo ha ido demostrando en distintas películas hasta obtener el reconocimiento de la Academia con su merecido Goya por su entrañable interpretación en Bajo las Estrellas (igualmente junto a Emma).
Más de una persona se sentirá identificada con alguno de los personajes que la película contiene porque como os comento, hay suficientes personalidades bien distintas para que cada uno elija la que más se adapte con la suya. Y sino, seguro que encontraréis en alguno de ellos alguna similitud con la de algún compañero de trabajo porque lo que se ve en Casual Day es un reflejo muy fidedigno de la realidad empresarial que ocurre en muchas de las compañías de nuestro entorno.
"A mí me interesan las cosas que ocurren día a día, y desde luego esa precariedad y esas actitudes las veo constantemente" dice su director, que buscó la tensión de la acción en los propios diálogos de sus actores como así se desprende se sus siguientes palabras: “Me siento más cercano a Glengarry Glenn Ross, porque he llegado al cine desde la fotografía. Por eso he cuidado la tranquilidad en la imagen, en la composición. La tensión ya surge de los diálogos".
Lo cierto es que Casual Day es una película que nos devuelve a una realidad empresarial que a veces se nos escapa de las manos u obviamos cuando vemos alguna película de producción americana que nos suele presentar una realidad empresarial bastante distinta. Normalmente, más idealista y bastante más alejada de la realidad diaria empresarial.
Hoy en día, las nuevas teorías políticas, sociales y empresariales tienden a mostrarnos que es posible un ambiente de trabajo ideal. Un lugar de trabajo imaginario donde exista una verdadera igualdad de sexos (Ley de Igualdad), un lugar donde reine el buen compañerismo (sin envidias ni malos rollos), un lugar donde se de una cordial y respetuosa relación entre empresarios y trabajadores, entre patrones y asalariados. Un lugar imaginario, es decir… El mundo de Yupi.
Como apoyo a estas nuevas tendencias empresariales, surgen continuamente nuevas técnicas de gestión empresariales nacidas (en principio) para conseguir estos fines. En decir, herramientas de gestión empresarial que persiguen conseguir, entre otros objetivos, que la relación entre superiores y subordinados sea cada vez más humana, más diálogo y menos “de imposición” para que reine un buen ambiente dentro de la atmósfera empresarial y esto, por supuesto, se vea reflejado positivamente en la cuenta de resultados de la propia empresa.
Claro, todas éstas técnicas de la moderna gestión empresarial están dotadas de muy buena intenciones pero la realidad empresarial del día a día nos viene a demostrar muchas veces que la práctica es a veces muy diferente a la teoría y que en el día a día no es tan fácil la aplicabilidad de estas técnicas porque dependen de múltiples factores externos como son la motivación de los propios trabajadores, la remuneración o las circunstancias personales de éstos… y esto es lo que nos quiere mostrarnos esta película.
Casual Day nos da una visión cercana y realista de lo que ocurre en un gran número de empresas, sobre todo en empresas de un tamaño y facturación importante. Empresas normalmente veteranas que cuentan con amplias plantillas en las que tienen trabajadores con bastantes años de experiencia trabajados a sus espaldas.
Casual Day nos habla de realidades y miserias que se da en toda buena empresa y grupo humano que se aprecie. Como dice una crítica que leí recientemente en la Revista Fotogramas del pasado mes de mayo “Casual Day es una estimulante película que arroja luz sobre la real situación de las relaciones laborales en un mundo de nuevas tecnologías, pero en el que subsisten los viejos lazos que siempre han vinculado a patrones y asalariados”
La crítica, por el momento, ha sido bastante respetuosa y benévola con la película, como son las siguientes que os he seleccionado:
El País "Es un retrato coral sobre el desprecio privado y público tan descarnado como jocoso, interpretado por un magnífico grupo de cómicos. Escrita con precisión, sencillez y negrísimo sentido del humor"
ABC "Texto brillante, que recuerda, por temática y naturalidad, a Smoking room. Es un gustazo toparse con un producto de la tierra capaz de conectar con las inquietudes del espectador”
El Mundo "Cercana a nuestra mejor tradición del esperpento, divertida a fuerza de deprimente o ridícula en el fondo, mientras que cuando se pone un poco seria y tantea el drama, la impresión es de inverosimilitud"
El Mundo "Cercana a nuestra mejor tradición del esperpento, divertida a fuerza de deprimente o ridícula en el fondo, mientras que cuando se pone un poco seria y tantea el drama, la impresión es de inverosimilitud"
Fotogramas "Hilarante, con tono ácido, pero al tiempo de inusual áspera elegancia. Lo mejor: el elenco. Todos sin excepción"
Cinemanía "Comedia divertida y amarga al tiempo, sin pedantería ni salidas de tiesto. Fiel a las esencias corales de la comedia berlango-azconiana, está libre del pecado televisivo"
Creo que si os animáis a verla, no os va a defraudar porque Casual Day no deja de ser más que un reflejo de lo que es buena parte de la sociedad, es decir, un grupo humano donde se mezclan caracteres y personalidades bien diferentes que tienen que convivir juntos todos los días. Al final y al cabo una empresa no deja de ser más una especie de segunda familia, con sus relaciones de liderazgo y respeto, con sus envidias, sus favoritismos, sus normas…
“Aquí… o follas o te follan. ¿Tú quieres follar o qué te follen?”
Pues esto es lo que hay. El mundo empresarial, en la mayoría de los casos, sigue siendo bastante competitivo y ambicioso en la consecución de sus fines (por mucho q no empeñemos en negarlo u obviarlo).
Y vosotros, ¿cómo sois?... ¿competitivamente pasotas o de los que no os gusta perder ni al parchís?