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domingo, 15 de junio de 2008

INTERIORES (de Woody Allen)

“Había dejado mis estudios de Derecho cuando conocí a Eve. Era muy hermosa, su pálida tez contrastaba con su vestido negro. Su único ornato solía consistir en un simple collar de perlas. Distante… siempre distinguida y distante”

“Cuando nacieron las niñas, todo funcionaba con tal orden y perfección, que si uno se para a analizar resultaba un tanto… rígido. Lo cierto es que vivíamos inmersos en un mundo que ella nos había creado en el que cada cosa tenía su lugar y en el que nada alteraba la armonía. Todo en él era… dignidad. Yo diría que era… un palacio de hielo”

“De pronto, un día, inesperadamente, un gran abismo se abrió a nuestros pies y me encontré con una faceta que yo… no conocía”

Estamos ante una historia lenta, pausada e intimista, con aires nostálgicos y abatidos… El propio Woody Allen comentó en alguna ocasión, con cierta ironía, que había realizado un film especialmente para los europeos, es decir, para gente con paciencia y poco amiga de las prisas… Para un público dispuesto a disfrutar de una historia con calma, de forma relajada. La película empieza como acaba, con la misma escena, desde el interior de una habitación… observando desde la ventana… el mar en calma.

Es un film lento, meditabundo, lleno de grandes silencios y reflexiones sobre la vidaEstamos ante un Allen distinto al que habíamos conocido hasta la fecha, sin sus vertiginosos e ingeniosos diálogos y sin sus gags cómicos a los que nos tenía acostumbrados hasta ahora. Interiores se caracteriza por contar con grandes y profundas conversaciones existencialistas teñidas con un aura intensa de nostalgia, tristeza y melancolía.

"Interiores es una aguda disección del comportamiento humano, sumamente provocativa, que marcó un punto de inflexión en el cine de Woody Allen. Tomando como referencia el cine del director sueco Ingmar Bergman, Allen evitó cualquier atisbo de comedia, para realizar un filme lento y reflexivo, planteado como indagación psicológica de sus personajes” se define con mucho acierto en el sitio web de Linkara.

“Quiero decir algo y voy a hacerlo sin rodeos. Las circunstancias lo requieren. He considerado el asunto con detenimiento y lo he analizado concienzudamente…. Creo haber sido un excelente marido y un padre responsable. Nada tengo que reprocharme, he cumplido mi deber. Ahora quiero ser yo mismo una temporada…”

Estamos ante una película con tintes tristes y dramáticos que aborda la situación de una familia en crisis. Una mujer, Eve (Geraldine Page) no acepta la separación planteada inesperadamente por parte de su marido, Arthur (E.G. Marshall). Eve contará con la ayuda y el apoyo incondicional de sus hijas… Hijas que tienen también sus propios problemas… Problemas generados en gran medida por el poco cariño o falta de atención mostrada por su propia madre hacia ellas a lo largo de sus vidas.

“No estés tan triste. Haces que me considere culpable… Es una ironía, a pesar de que yo estoy preocupada por ti y tu me correspondes con el desdén desprecio… me siento culpable”

Tenemos una historia sobre una madre que no pierde la esperanza de reconciliarse algún día con su marido, esperanza que es alimentada por una de las hijas y negada por la otra. Flyn (Kristin Griffith) se resiste a dar un respiro de optimismo a su madre. Todo lo contrario que Renata (Diana Keaton), más permisiva y compasiva con su madre que su hermana. En este triángulo de inseguridades y contradicciones se mueve la película.

“¿Qué te pasa, sigues pensando en tu madre?”

“No puedo creer que Renata la de ánimos… que la haga concebir falsas esperanzas”


Interiores aborda el tema de los golpes inesperados que a veces nos depara la vida por sorpresa, sin avisar. El amor de su marido que Eve lo tenía como un valor seguro, eterno y sin riesgo de perderlo.... del día a la mañana lo pierde. Así es la vida a veces de caprichosa que nos obliga a estar siempre en alerta y a no relajarse. Pero es que nadie dijo que vivir fuera fácil… o un camino de rosas.

Para Eve sus hijas no son suficiente motivación para compensar la pérdida del amor de su marido… Pero para sus hijas, cada vez es mayor la preocupación y angustia que sienten hacia la situación de su madre… ansiedades que trasforman en inseguridades existencialistas con sus propias parejas…

“A veces pienso que si tuviéramos un hijo… Oh no, señor, sólo de imaginarlo ya me angustio, sería algo irremediable…”

“¿Y qué me dices de la fotografía?... se te daba bien, tenías verdadera predisposición”


“La detesto, es una estupidez… Siento una necesidad imperiosa de expresar algo pero no sé lo que quiero expresar ni cómo expresarlo”

Joey (Marybeth Hurt) es tercera hija pero está “fuera de juego”. Es actriz, vive fuera, y está “out” de la situación actual de crisis que atraviesa su familia. Sin embargo, es el orgullo de la familia, la que ha triunfado, la que ha demostrado al mundo su talento.

La película estéticamente es bella, con pocos exteriores y muchos interiores… Interiores de hogares, interiores de personalidades, interiores… La cámara de Woody Allen nos regala unos planos bellos y elegantes de diseños y decoración de interiores que parecen sacados de una revista prestigiosa de muebles.

Interiores es básicamente una película de reflexiones y conversaciones entre mujeres, entre dos hermanas con caracteres bien diferentes y entre éstas con su madre. Reflexiones tristes, intensas y con mucha tensión contenida en sus diálogos. Estamos, como podréis comprobar, ante una película poco corriente de Woody Allen, una película carente de todo humor e ironía característicos en los films de Allen.

“¿Por qué esforzándome en seguir creando?, ¿con qué fin?, ¿con qué objeto?, ¿con qué propósito que lo justifique? La verdad, ¿importa realmente que alguien lea alguno de mis poemas cuando yo me haya ido para siempre?... ¿va a reportarme alguna compensación?”

¿Escenas para recordar?... más que escenas, conversaciones y diálogos para recordar y recomendar. No obviemos que estamos ante una película de Allen y esto equivale a calidad en los diálogos. No obstante, sí que hay una escena de gran calidad que quiero destacar y es la que tiene lugar cuando Arthur se presenta de improvisto en la casa familiar acompañado de otra mujer, Pearl (Maureen Stapleton), de la que se ha enamorado inesperadamente y con la que quiere casarse. Es una escena en la cual las emociones se desbordan y la cara de las hijas se transforma en sorpresa y desconcierto. Una gran escena.

Pearl, al contrario de Eve, es toda una amante de la vida y de las cosas sencillas. Arthur quedó prendado de de su vitalidad y energía que desprende y se enamoró de su fuerza y ganas de vivir… curiosamente, todo de lo que carecía su esposa Eve. La aparición de Pearl es breve pero intensa porque nos deja reflexiones tan interesantes como son, por ejemplo, las siguientes:

“Sólo se vive una vez pero es suficiente si lo sabes sacar partido”

“Arthur, come tarta, quién te lo impide... Llegarás a los 100 años si renuncias a todo lo que te gusta en la vida”

Así es el cine de Woody Allen, lleno de frases inteligentes, irónicas... Se trata, además, del primer film en el que Allen sólo dirige pero no actúa.

“Creo que tu eres demasiada perfecta para vivir en este mundo. Todas esas habitaciones tan exquisitamente amuebladas, esos tan interiores tan cuidadosamente diseñados… Todo tan controlado. No había lugar en ellos para los sentimientos humanos”

Y el mar habló por todos ellos... el mar. Final muy metafórico y bello.

La película es de 1978 y obtuvo 5 nominaciones al Oscar. Buena historia, buenas reflexiones, buenas conversaciones… buena película para disfrutarla con tranquilidad, en soledad o en compañía... Sin prisas, disfrutándola… como la vida misma.

“El mar está en calma”

“Sí, muy tranquilo”