miércoles, 30 de abril de 2008

7 VÍRGENES (de Alberto Rodríguez)

Si os digo la verdad… me esperaba más de esta película. Tenía puesta en ella grandes esperanzas de encontrarme una película fresca y diferente a todo lo visto hasta ahora. Es decir, una película que hubiera tratado el tema del mundo de los adolescentes pero desde un punto de vista diferente, de una manera más ágil y fresca.

Me esperaba haberme encontrado un Historias del Kronen del nuevo milenio, que hubiera versado sobre las vivencias y desventuras de los adolescentes en su hábitat, en su barrio… pero contado de una forma diferente, aportando algo novedoso e innovador.
Y la realidad es que 7 Vírgenes no lo consigue, es decir, no deja de ser otro Barrio pero con una mayor dosis de violencia entre bandas callejeras.

Eso sí, algo que me gusta mucho de esta película es la frescura y naturalidad que tienen todos sus actores en sus interpretaciones ya que, excepto Juan José Ballesta, la película contó con actores sacados directamente “de la calle” con el fin de conseguir transmitir un mayor realismo y cercanía a la historia. Como dice su director, Alberto Rodríguez “Para darle verdad a la historia, actores y lugares tenían que ser lo más reales posible. Los barrios donde rodamos son decorados naturales y la mayoría de los actores provenían de un casting realizado por los institutos de estos barrios". Fue todo un acierto contar con estos jóvenes actores debutantes para conseguir la frescura y realismo que tiene el film.

En relación a los barrios a los que hace mención Alberto, éstos son unos barrios obreros y marginales de Sevilla, (Pino Montano y Polígono San Pablo), caracterizados por su alto índice de criminalidad juvenil, pobreza y drogadicción (según se dice en esta página web)

La película resulta excesivamente realista y dura en algunas de sus escenas, como es, por ejemplo, la que tiene lugar en una pelea callejera entre dos bandas… Los golpes, puñetazos y patadas que se dan duelen al propio espectador. Muy realista y brutal, quizás… demasiado.

La historia que se nos cuenta son 48 horas (como la famosa peli americana) pero en la vida de un adolescente llamado Tano (Juan José Ballesta), que cumple condena en un reformatorio y recibe un permiso especial de 48 horas para que pueda asistir a la boda de su hermano Santacana (Vicente Romero). Durante estas 48 horas “intensas” (porque si veis la película parecen semanas o meses más que dos días), Tano se reencuentra con su mejor amigo, Richi (Jesús Carroza), y juntos intentan aprovechar estas horas de libertad lo mejor posible, sin límite alguno.

Esta sensación de libertad que durante unas horas disfruta Tano, es lo que más me gusta de la película. Es una oda a la libertad, a la vida, a la amistad, a la diversión… el problema es que nuestro protagonista no siempre aprovecha esta libertad respetando a los demás…

Esta película es también un homenaje a la fuerza e intensidad vital que conlleva la adolescencia. Ésta es una etapa de la vida en la que se hacen cosas que años después, cuando miramos atrás… nos parecen imposibles (e incluso impensables) haberlas hecho. Pero cuando se es adolescente no se miden las consecuencias de nuestras acciones, se hacen y punto. No se meditan ni se piensan tanto nuestros actos…se actúa directamente. Hay un mayor impulso natural y decisión en hacer las cosas sin que exista ninguna barrera que nos lo impida hacer. Existe una mayor de sensación de riesgo, de valentía. No hay cabida alguno para los miedos ni para las dudas (éstas llegan después todas de golpe según se va alcanzando la madurez)

Estas horas de libre albedrío le sirven también a Tano para reencontrarse con todos sus referentes vitales, es decir, con su gente, con su barrio, con su familia, con su amor… y sobre todo para reencontrarse con su gran amigo del alma, el Richi.

Si me preguntáseis sobre qué tema principalmente trata esta película, os diría sin ninguna duda que sobre la AMISTAD, pero de la amistad más pura y sincera, la amistad que se experimenta con una mayor intensidad y sinceridad en los años adolescentes. Durante estos años adolescentes quién no ha hecho cualquier cosa por los amigos. Luego, con el paso de los años esta intensidad se va difuminando levemente en las personas y pasamos a dar más importancia a otros valores nuevos que nos van surgiendo en la vida (hijos, sobrinos…) No es que dejemos de lado a nuestras amistades, pero lo cierto es que esa intensidad y pureza que mostramos años atrás con nuestras amistades va perdiendo fuerza… y gas. Pues estos lazos tan fuertes de amistad son los que tienen Tato y Richi, nuestros dos protagonistas de esta película.

Sobre la interpretación de Juan Ballesta (Tano), qué decir… Pues sobre todo que es un actor que en cada película nos demuestra que es mejor actor y que empieza a tener una filmografía a sus espaldas muy respetable. Eso sí, su personaje de Tano en 7 Vírgenes le va como anillo al dedo, es un papel pensado y diseñado para él. Cierto es que Juan comienza a estar un poco cansado de este encasillamiento de “chico de barrio”, como le he oído decir en alguna entrevista reciente.

Respecto al actor debutante, Jesús Carroza, que interpreta con soberbia y carácter al "Richi", amigo de Tano, comentar que gracias a este papel fue premiado como Goya Mejor actor revelación. Yo no quiero quitarle ningún mérito a su excelente interpretación (repleta de entusiasmo y coraje), pero sí es cierto que yo no le hubiera dado el Goya tan prematuramente porque pienso que para ello hay que ganárselo con alguna interpretación más, no con su primera película (aunque el premio sea para el actor revelación)… Pero respeto la decisión de la Academia, por supuesto, (y mis disculpas a su club de fans)

El director de la cinta, Alberto Rodríguez, tiene el merito de haber conseguido una película con un ritmo ágil y frenético. Me gusta bastante la técnica que empleó en algunas de las escenas de la película porque en ellas da más peso e importancia a los silencios, a los gestos, a las miradas de los actores que a sus propios diálogos (que en la mayoría de los casos carecen de importancia por su carácter esencialmente coloquial)

Sin embargo, como he empezado diciendo, 7 Vírgenes, a pesar de contar con una buena dirección, con unas interpretaciones llenas de frescura y con una buena dosis de acción y realismo, sin embargo, no consigue aportar nada nuevo al panorama cinematográfico español. Además, en mi opinión, no cuenta con un guión potente y bien estructurado, y esto se traduce en que después de verla, queda un sabor agridulce que no acaba de convencer.

Quiero finalizar esta entrada con la letra de una canción creada especialmente para la película. Pocas veces he visto que una canción refleje tan fielmente lo que es la película. La canción, incluída evidentemente en la película, se llama 7 Vírgenes, es del cantante Haze, aquí podéis ver su video musical y la letra es la siguiente:

Ya estas en la calle, el barrio te xana, miras pa'atras
imaginas el reformatorio en llamas, ¡a chuparla!
SDS, litrona en mano y una moto reventa
Levántala, Richi, vamo a pegarno una kija
E o no, maridia? De campaneo x el barrio
Seguramente me eche de menos el comisario
Un semáforo, ventana abierta, bolso, tentación
Que tan solo quedo en simple intención Santacana se casa,
se amarra hasta el fin de sus días
el sabrá, vaya pasada, Tano, quien lo diría
En el centro, como lo llevas, hermano?
Lo mejor, ir a tu bola y ser invisible pa los malos
Sigue la historia, un centro comercial, el Richi se pone a zirlar
Siempre esta igual, no va a cambiar
Me van a enmarronar por culpa tuya! por una mierda de cartera
No te enteras? No quiero na con patrullas
De vuelta pa casa un vecino para al Richi con un radio...

Para seguir leyendo la letra de esta canción… aquí ...

(...57,58, 59,60...)

Por cierto, para quién no la hayáis visto aún… ¿sabéis a qué se refiere el título de 7 Vírgenes?... pues nada, si lo queréis averiguar... a verla!

domingo, 27 de abril de 2008

OLIVER TWIST (de Roman Polanski)

No me preguntéis el por qué pero esta película, que tiene una realización impecable, una fotografía elegante y una puesta en escena fiel a su novela, se me hizo larga. Vamos, que me aburrí, tuve que mirar unas cuántas veces el reloj y esto, por supuesto, no es buena señal.

Y sigo sin saber el motivo de por qué se me hizo larga y algo "pesada" pero lo cierto es que esta película pierde interés e intensidad por algún lado.

Es posible que se eche de menos más fuerza interpretativa en algunos de sus personajes. O que a lo mejor algunas de sus escenas deberían haber ido acompañadas de una mayor acción y ritmo, es posible. No lo sé, pero por algún lado se desinfla el film y según va avanzando la película, más evidente es esta sensación.

Ahora bien, dicho esto, es justo RECONOCER a Oliver Twist que es una película agradable de ver y estéticamente muy bella (su ambientación me recordó a la de El Perfume, con calles humildes, grises, llenas de pobreza y miserias). No obstante, está dirigida por una de las personas que más saben de este oficio, Román Polanski.

De igual manera hay que reconocerla también que sus interpretaciones principales son buenas y están contenidas de sinceridad. Todas las interpretaciones de los niños son excelentes, llenas de transparencia y credibilidad. Entre ellos, destaca la del niño Artful Dodger, interpretado por Harry Eden, que ya demostró en la película Pure que su forma de afrontar sus papeles se asemeja más a la de un actor adulto y consagrado que a la de un niño. En mi entrada sobre la película Pure, ya comenté que es tal su solidez interpretativa en escena que su presencia me recuerda a Harvey Keitel (incluso físicamente)… y eso que estamos hablando de un niño!

Por otro lado el niño encargado de dar vida al papel de Oliver Twist es Barney Clark, que tiene una interpretación más discreta y humilde, pero impregnada con una gran dosis de naturalidad e inocencia.

Pero quién destaca sobre todos es la excelente interpretación que nos regala Ben Kingsley, con la fuerza y credibilidad de la que ya nos tiene acostumbrados en muchos de sus personajes que ha dado vida en su dilatada carrera cinematográfica. En esta ocasión, cambia tan radicalmente de registro que cuesta esfuerzo reconocerle detrás del personaje de Fagin, un viejo humilde y picaresco lleno de odio y ternura al mismo tiempo. Pero bajo esta espectacular caracterización se esconde todo un actor talentoso que nos deleitó con papeles magistrales en películas como en Gandhi, La lista de Schindler o la más reciente Casa de arena y niebla.

En Oliver Twist, el personaje de Ben Kingsley transmite rechazo a la vez que compasión. Es curioso observar lo que ocurre con este personaje. Tan pronto saca a relucir su enajenación y odio como un volcán en erupción como tan pronto pasa la tormenta y saca a relucir sus artes llenas de ternura y misterio hacia sus “chicos”.

Hay una escena al final del film, en la que Fagin (Ben Kingsley), encerrado en una oscura y desamparada celda, es visitado por Oliver Twist (Barney Clark) y Fagin le formula la siguiente interesante pregunta:

“Oliver, ¿Sabes cual es el pecado más grave del ser humano?”

“...la ingratitud”


Y si lo pensáis bien, puede que no le falte razón.

No sé, ya os digo, Oliver Twist tiene todos los ingredientes para ser una buena película, pero a mí… me aburrió. Algo falla en ella. No sé si vosotros la habéis visto o no… pero cuando la veáis, ya me diréis qué os pareció y si os ocurrió lo mismo que a mí... o no. Ya me contaréis.

martes, 22 de abril de 2008

LA VIDA DE NADIE (de Eduard Cortés)

Si tuviera que hacer una selección de las 100 mejores películas del cine español, incluiría sin ninguna duda a La vida de nadie entre ellas. Y si esta selección tuviera que ser más selecta (sólo las 10 mejores)… casi con toda seguridad que también la escogería.

Es una película con un gran guión y realización perfecta. Es una historia intensa, fascinante y además cuenta con unas interpretaciones magistrales. Contiene todos los ingredientes necesarios para ser una gran película: intriga, emoción… máxima tensión. Es genial.

Lo que ocurre es que hay películas que injustamente no disfrutan de la gloria popular que merecen. No tengo la menor duda que si esta película hubiese sido dirigida por un Director de reconocido prestigio de la talla de un Almodóvar o de un Amenábar… su reconocimiento hubiese sido diferente y posiblemente ahora estaría considerada una pequeña obra maestra. Seguro.

Eduard Cortés, Director de la película y coautor del excelente guión, ha hecho con su realización un ejemplo de cómo dirigir una buena película manteniendo un interés constante y continua expectación. Para ser su primera película como realizador, mejor no pudo debutar y así fue reconocido por la Academia que le nominó como Mejor Director Novel en los Goya 2003.

La vida de nadie es puro entretenimiento y emoción. Es una película con una realización inteligente que aguanta el ritmo y la tensión de su narración hasta el final.

En La vida de nadie, el espectador pasa por momentos de angustia, relajación, tensión, emoción y sobre todo... de vergüenza ajena observando la conducta de su protagonista, Emilio Barrero, interpretado con gran maestría por José Coronado.

La película, impregnada por una atmósfera embustera que lo cubre todo y donde conviven personajes alimentados por una gran mentira, es genial se mire por donde se mire. Es inteligente y astuta, a la par de cruel y dura. Cada escena gana en intriga y la tensión del espectador, que observa pasivamente el “gran teatro” montado por Emilio Barrero, va en in crescendo… hasta el infinito y mas allá.

Las sensaciones de emoción y nerviosismo que desprende el film se desatan sin límite alguno… y mientras, la trama va ganando con el paso del tiempo, como el buen vino.

Intriga, emoción, tensión que el director mantendrá hasta el último momento. El montaje es excelente, mantienen una conexión perfecta las imágenes con la historia, la intriga con la música…. al más puro estilo Hitchcock!!

José Coronado está que se sale en su papel. Sobresaliente, inmenso. Sobran las palabras. A Emilio Barrero sólo lo podía interpretar él con tanta naturalidad y credibilidad.

Adriana Ozores está igualmente magnífica. Su personaje de Agata se muestra inocente, risueña e ingenua gran parte de la película, con una sensación de felicidad plena reflejada en su mirada… Felicidad que se irá desdibujando y convirtiéndose en duda, angustia, odio, incredulidad, desconfianza, escepticismo... y desasosiego.

¿Y Marta Etura?... Está perfecta en su papel de Rosana, una agradable estudiante aspirante a becaria. Con una frescura casi de Lolita que requiere su personaje al comienzo de la película, pero que según va avanzando la historia vamos descubriendo un personaje lleno de sensatez y con la cabeza bien amueblada. Marta es una actriz que no se la puede denominar “joven promesa” porque ya nos ha deleitado con grandes interpretaciones en su más que destacable filmografía. Con toda seguridad que esta gran actriz nos seguirá regalando papeles de mucho talento.

Y un cuarto personaje clave para el desarrollo de la trama es el que interpreta Roberto Álvarez, que para no desentonar con el resto de sus compañeros de reparto, está igualmente a la altura interpretativa que demanda la calidad de la película. Creíble y muy natural en los registros que exige su personaje.

Para Eduard Cortés, director de esta pequeña joya del cine español, tuvo que ser toda una gozada poder contar con un reparto tan talentoso para su primera película.

La vida de nadie es un ejemplo de película redonda, casi perfecta. Cuenta con todos los elementos que debe de tener toda buena película que quiera provocar emoción, tensión e inquietud... Impecable.

Si ya la habéis visto, enhorabuena. Si aún no… ¿a qué estáis esperando?

jueves, 17 de abril de 2008

EL LÁPIZ DEL CARPINTERO (de Antón Reixa)

Santiago de Compostela, 1936, poco antes del Golpe de Estado.

Así comienza esta película triste, intensa y cargada de sentimientos agridulces. Una historia de amor en tiempos difíciles para poder amar. Tiempos donde el futuro de cada persona dependía del bando al que pertenecía, al republicano o al falangista.

Personas que eran privadas de su libertad en cárceles deprimentes sólo por sus ideas y pensamientos... y todo ello con la tensión añadida de tener que soportar frecuentemente “visitas inesperadas” para invitarles a “dar un paseo” sin retorno... un viaje del que no regresar nunca más.

Imaginaros la tensión con la que está empapada esta película que es la que se vivía en esas cárceles gobernadas por la sinrazón y en las que muchos presos eran fusilados de manera clandestina e indiscriminada en aterradoras decisiones aleatorias.

Hay una escena en la película que puede tener aparente gracia… pero es todo lo contrario, está cargada de mucha ironía y tristeza. Es la que le sucede a un alto cargo del Gobierno en la cárcel donde está apresado Daniel Da Barca (Tristán Ulloa), se le cae su arma al suelo… y Daniel, testigo de la escena y en presencia de otras personas le dice:

“se le ha caído el corazón al suelo”

… muy irónica la frase porque en esos años tan oscuros para España ése debía ser el corazón que tenía las gentes de aquella época porque sino no se puede comprender cómo se produjo tanto horror y crueldad (en ambos bandos) siendo todos como eran hermanos, vecinos y amigos de un mismo país. Esta escena es muy representativa de la gran dureza de esta película.

Otra escena bonita para recordar, reflejo de compañerismo y solidaridad, es la que tiene lugar en medio de la celebración de una misa en la cárcel… Todos los presos comienzan a toser a la vez (guiados por Daniel Da Barca). Muy curiosa de ver.

Y qué decir de la escena donde los presos hermanados, todos reunidos en el patio, cantan de forma unilateral y con fuerza:

“Fue como un sueño, fue como un sueño… que nunca existió”

... Pone los pelos de punta. Muy emotiva la escena. Es una película que habla de valores tan bellos como el compañerismo, la amistad y la nobleza.

Daniel Da Barca (Tristán Ulloa) joven médico e intelectual republicano, es el personaje central de la película. Arrestado y encarcelado al estallar la Guerra Civil por sus ideas republicanas, giran alrededor de él todos los personajes principales de la película (la admiración-odio hacia él de Herbal, el amor incondicional que le demuestra Marisa, el odio radical que le tiene Zalo…).

En aquellos años, pésimos para el desarrollo de la cultura y de la sabiduría de las personas, era mejor pasar desapercibido y no tener ideas propias. No destacar en nada. Y el personaje de Daniel Da Barca, persona culta y médico de profesión, se resistía a formar parte de esta masa compuesta de personas “corrientes” y sumisas. Daniel, además de ser una persona “adelantada” a sus tiempos (en mítines se atreve a comenzar a defender los derechos de la mujer) es una persona fiel a sus ideas y creencias y será constante en preservarlas a lo largo de su vida.

Además, tiene un lado humano muy desarrollado de compañerismo y solidaridad con la gente que le rodea. Dispuesto siempre a ayudar, hace siempre todo lo que esté de su mano para intentar que la privación de libertad de sus compañeros de prisión sea más llevadera y menos dura de soportar. Hay una escena muy representativa que lo confirma y tiene lugar en el transcurso de una comida de la cárcel donde a uno de los presos le hace cerrar los ojos y con sus sutiles palabras le recita un menú exquisito consiguiendo evadir la mente de los presos presentes hacia placeres no imaginados. Durante unos minutos consiguió que sus mentes dejaran de estar recluidas y volaran hacia la libertad y la exquisitez de un buen menú culinario. Este compromiso y afán por ayudar a los demás le hacen popular entre sus compañeros.

La historia llega a su punto más crítico e intenso cuando Daniel Da Barca (Tristán Ulloa), entre rejas, dice estas duras palabras a su amada Marisa Mallo (María Adánez):

“No me gusta verte en estas cuatro paredes. Tengo bastante con ser un preso… no quiero ser también un carcelario. No quiero que vuelvas por aquí, ¿me harás ese favor?”. Marisa, no me escribas, no me visites, No quiero que vuelvas a entrar en una cárcel por mí. No sé cuánto tiempo seguiré aquí. Lo único que puede ayudarme aquí dentro es saber qué tú eres libre… y no lo serás mientras me sigas esperando. Esta va a ser la última vez que nos veamos. Por favor, vete y no vuelvas”

María Adánez, en su papel de hija de un oportunista reaccionario, está como siempre, muy convincente en su interpretación. María pone siempre mucho entusiasmo y realismo a sus personajes. Te olvidas de que está interpretando, es muy natural en sus registros interpretativos. Muy convincente y buena actriz. Su personaje, Marisa, lucha contra la intolerancia de su padre e intenta desesperadamente que su novio recupere la libertad.

El personaje de Luis Tósar, Herbal, una vez más con un papel que le va como anillo al dedo, es decir, un personaje oscuro, atormentado y con problemas. Luis hace una muy buena interpretación de un personaje confuso y complicado, con un conflicto interno de sentimientos. Su persone no es claro, no es transparente… ni incluso para saber su opinión verdadera sobre Daniel Da Barca… no se sebe si le admira, le envidia o le odia.

En su personaje se entremezclan distintos sentimientos, el odio con la pasión, la admiración con los celos y la obligación con la obsesión. Lo que da a entender a la gente es odio hacia Daniel Da Barca, pero en el fondo lo que esconde es una gran admiración y fascinación hacia su sabiduría, hacia su valentía … En el fondo es un gran insatisfecho fascinado por los conocimientos de Daniel, la belleza de Marisa y el amor que existe entre ambos... Admira lo que él nunca va a poder tener ni alcanzar.

Pero la interpretación que más me impresionó fue la que protagoniza Nancho Novo. El suyo es un papel secundario pero de los buenos, de los “secundarios” intensos y con peso que de vez en cuando nos regala el cine. Encarna a un personaje falangista con muy mal carácter. Un personaje con mucho odio y resentimiento interno… Su personaje, Zalo, interviene en varias duras escenas donde acongoja y a la vez sorprende al espectador por su dureza y gran fuerza que desprende, destacando su primera aparición en una taberna donde irrumpe bruscamente con malas formas una comida en la que se encontraban almorzando su mujer Beatriz (María Pujalte) con su cuñado (Luis Tosar). Y una segunda escena impactante a destacar es en la que protagoniza uno de los fusilamientos “libres” que se daban por aquellos años en algún descampado perdido de forma clandestina. Interpretación de carácter la de Nancho.

¿La sorpresa agradable de esta película?, sin duda la sencillez interpretativa de Anne Igartiburu. Aparece tímidamente al comienzo de la película (casi más como un cameo que como un personaje) dando vida a la Madre Izarne. Pero según va avanzando la película su personaje va adoptando tal importancia que acabará siendo un personaje de importante carisma para el desarrollo de la narración de los hechos. Anne, para ser “novata” en estos terrenos cinematográficos, no lo hace nada mal. Sorprende por la serenidad y sencillez que muestra en su interpretación.

Carlos Sobera cuenta igualmente con un pequeño papel al principio del film y aprueba con “buena nota” su gran voluntad interpretativa, aunque cierto es que Carlos ya contaba cierta experiencia, sobre todo en las tablas teatrales.

También intervienen Manuel Manquiña, Sergio Pazos… y una interpretación destacada de María Pujalte, como mujer de Zalo y hermana de Herbal, que por su actuación breve pero intensa fue candidata a los premios Goya del año 2003 como mejor interpretación femenina de reparto.

El lápiz del carpintero, rodada en Galicia, está dirigida por Antón Reixa y basada en una novela de Manuel Rivas. No es ésta el tipo de película ideal para pasar un rato entretenido y agradable ya que estamos ante una película fría, distante, gris, y dura, muy dura. Por eso para mí no tiene el calificativo de gran película porque soy de los que me gusta ver cine sobre todo para disfrutar y pasar un buen rato. Y lo cierto es que con esta película no se pasa un rato agradable… Hay que estar mentalmente preparado un poco antes de verla por su dureza contenida. Pero lo cierto es que lo que cuenta fue historia... por lo que mi recomendación es que os animéis a verla alguna vez.

“Fue como un sueño, fue como un sueño… que nunca existió”

¿Qué tal andan vuestros sueños?

lunes, 14 de abril de 2008

PURE (de Gillies MacKinnon)

Pure, un film impregnado de un sentimiento de tanta penuria y profunda tristeza que la convierte en una de esas películas que cuando la terminas de ver evoca a tener reflexiones como “qué buena es... pero no se si la volveré a ver de nuevo algún día”…

Esta sensación yo ya la había experimentado anteriormente con otras películas. Por ejemplo, me estoy acordando de Réquiem por un sueño, del director Darren Aronofsky. Gran película que analiza el mundo del consumo de las drogas y otras adiciones (como a las pastillas de adelgazamiento) desde un punto de vista tan real y cruel que el film en su conjunto resulta muy duro de visionar. El reconocimiento de calidad hacia esta película es claro pero... ¿la volveré a ver?... lo dudo... y eso que una de sus intérpretes es Jennifer Connelly con un papel de altura. Volver a disfrutar de su gran interpretación sería de las pocas motivaciones que estimularían mi ánimo de verla de nuevo.

O también me estoy acordando de la película española “Para que no me olvides”, de la directora Patricia Ferreira. Igual, muy triste a la par de bonita. Interpretada, entre otros, por Marta Etura y por el gran genio y maestro inmortal del séptimo arte Fernando Fernán Gómez. La película analiza la pérdida de un ser querido desde los sentimientos más desgarradores de la nostalgia y desde los recuerdos más abatidos por la tristeza.

Pues bien, Pure es de ese tipo de películas, es decir, una película de calidad indudable pero que provoca al espectador un doble sentimiento de rechazo y deseo de no volverla a ver durante una larga temporada. Es una película tan dura y realista como la vida misma.

Las películas europeas no se caracterizan precisamente por tener finales felices al estilo del cine rodado en Hollywood, sino más bien por ser reflejo de una sociedad más corriente y cotidiana. Sus gentes sencillas con sus tradiciones, costumbres y alegrías pero también con sus penurias y desgracias.

Pure, dirigida por Gillies MacKinnon, es un film ambientado en el East End de Londres y en él nos encontramos con unos personajes en lucha continua por la dura supervivencia dentro de un mundo que está gobernado por las drogas y las miserias. Se nos cuenta la historia de una madre, Mel (Molly Parker), en plena batalla por intentar abandonar su adicción a la heroína y así poder atender correctamente a sus dos hijos. En medio de esta lucha está su hijoPaul (Harry Eden) que con tan sólo diez años se encuentra en la vida sin la figura de su padre y con un doble papel que asumir: el de padre (para poder cuidar y proteger a su hermano pequeño) y el de marido (para poder asistir y atender a su propia madre). El sentimiento de angustia es continuo en este film.

Este niño se encuentra sólo y desemparado en el mundo, sin ayuda alguna y esto le provoca muchas veces un sentimiento de impotencia y desesperación de no poder hacerlo. Su mirada transmite continuamente tristeza, preocupación y melancolía ante una situación tan injusta que la vida le ha deparado.

El personaje de este niño, Paul (Harry Eden), es, sin duda alguna, el personaje central y clave de la película. Es impresionante ver cómo este niño, a pesar de su corta edad, asume el rol de hijo/hermano a la vez que el de padre / marido con una fortaleza y solidez digna de admirar. Las circunstancias de la vida le han puesto en alerta.

La película cuenta con momentos de mucha dureza. Uno de ellos es cuando este niño, Paul, prueba los efectos de estar “colocado” para intentar comprender qué es “esa medicina” que tanto mal produce a su madre pero que a la vez tanta dependencia y estímulo la provoca. Es una escena impactante.

Su madre sólo le aporta problemas, sólo le da disgustos y ninguna alegría... pero es SU MADRE, y esto es motivo más que suficiente para que la cuide con todo su aliento y para que defienda su honor con uñas y dientes por encima de cualquier comentario malicioso de la gente. En su esencia esta película no deja de ser una bonita y entrañable historia de amor entre un hijo y su madre.

Este gran personaje está interpretado por una maestría digna de alabar por el joven actor Harry Eden, que ya confirmó su gran talento interpretativo dando vida a uno de los niños raterillos que aparece en el reparto del Oliver Twist de Román Polanski. La presencia de este niño ante la cámara está empapado de tanta madurez interpretativa que recuerda (guardando las distancias) al actor Harvey Keitel. Fijaros lo que digo, estoy comparando a un jovencísimo actor con otro que es todo un veterano y gran actor de este oficio. Pero es tal su robustez interpretativa que en algún registro interpretativo de dureza me recuerda a él. Os animo a ver Pure sólo para que podáis observar la gran presencia de aplomo y solidez ante la cámara que transmite este joven actor en todas sus escenas logrando así dar mucha fuerza y credibilidad a su personaje.

En medio de esta historia tan dura y triste en la que no hay respiro ni tregua alguna al optimismo, aflora un personaje más risueño y alegre que aporta algo de luz a la película y es el de la joven Louise, amiga de Paul, interpretada por Keira Knightley. Curiosamente, el cartel cinematográfico de este fillm está eclipsado por su bella presencia, consecuencia obvia de la fama y éxito obtenido con su personaje de Elisabeth Swan en la trilogía pirata. Pero a pesar de ser “la estrella” de la película, lo cierto es que su personaje es más bien secundario, aunque justo es también decir que su actuación está a la misma altura interpretativa de calidad que el de los demás actores. Su personaje, una dulce y alegre muchacha que juega con su inocencia a la vez que coquetea con el mundo de las drogas.

El papel de Keira Knightley en Pure me recuerda mucho a su personaje de Jules Paxton que interpretó en sus inicios filmograficos en la película "Quiero ser como Beckham" Me explico, ya sé que en ésta, Keira interpretaba a una inocente muchacha, deportista y risueña, con aspiraciones de llegar a ser una futbolista famosa y que por supuesto en aquella película no coqueteaba con las drogas. Pero sí que su personaje era esencialmente, como ocurre igualmente en Pure, una adolescente encantadora y con ganas de divertirse y de reírse. En Pure, el personaje de Keira, aunque se mueve en un mundo mucho más duro y turbulento, sin embargo personifica igualmente a una joven encantadora y con ganas de vivir y de pasarlo bien. En ambas películas sus personajes guardan un gran sentimiento infantil de diversión e inocencia. Incluso hay un guiño en Pure a la película sobre Beckham que confirma lo que os estoy contando, ya que su personaje (Louise) queda embaraza… ¿y sabéis qué nombre le pone a su hijo?... pues sí, ese, Beckham.

Por último quiero dejaros este pequeño fragmento extraído de una crítica de la web decine21.com, que recoge en pocas líneas perfectamente la esencia de Pure:

“Film modélico a la hora de abordar situaciones extremas sin complacencias, pero de un modo humano, y con mirada positiva, señalando el amor, la fuerza de voluntad y la ayuda de los seres queridos como medios para resolver problemas. El punto de vista de la narración es, indudablemente, el de Paul, obligado a crecer antes de tiempo”

Creo que es una película que merece la pena verla… ¡auque sólo sea por una ÚNICA vez!

miércoles, 9 de abril de 2008

DÍAS DE CINE (de David Serrano)

Es una película que, en líneas generales, no se la puede catalogar como “buena película” (al menos a mí no me ha entusiasmado) aunque reconozco que tiene momentos curiosos de ver y que hay en ella una buena voluntad de entretener… pero en mi opinión falla la realización en su conjunto.

La historia se centra en el año 1977, a comienzos de la Transición Española. Son tiempos en los que se vuelve a recuperar tímidamente la libertad. Años en los que la censura en el cine comienza a desaparecer, tiempos inciertos e indefinidos para la cultura. Cinematográficamente las cosas no estaban nada claras, había mucha confusión, poca creación artística y mucho deseo de recuperar “de golpe” el tiempo perdido y la libertad de expresión privada durante los años anteriores. ¿Resultado?... producción de películas de poca o nula calidad.

Y esta película habla de todo esa época incierta y confusa para la cultura donde se sucedieron hechos tan importantes para el futuro de la libertad artística como fue el fin de la censura. Comenzaba un periodo de creación cinematográfica donde lo prioritario era entretener al público más allá de realizar un producto de calidad.

Es la época del destape y de la producción de películas con guiones vacíos donde las buenas historias brillaban por su ausencia. Primaba el entretenimiento, las risas, lo absurdo… y esta película es un homenaje a toda esa época caracterizada sobre todo por la realización de un cine con poca calidad artística pero que gozó de éxito en su momento y que con posterioridad ha obtenido un reconocimiento en la historia del cine español.

La película cuenta con un buen comienzo y tiene una primera hora original, llena de buenas intenciones, donde logra entretener y captar la atención del espectador… Pero según va avanzando la película, el guión comienza a fallar por todos los lados y la historia se sumerge en un caos cinematográfico, perdiendo interés e intensidad y alcanzando cuotas que rozan el hastío.

Como os cuento, Días de cine, en líneas generales, no me gustó porque tiene ciertas carencias que la convierten en una película aburrida y “sin gancho” pero también os digo que, aunque sólo sea por revivir aquellos años en los que moría la censura y nacía de nuevo la libertad de expresión cultural, pues merece la pena verla.

Aún así, Días de cine, cuenta con momentos interesantes, con un buen reparto de actores y con excelentes interpretaciones.

Destacaría en primer lugar a un Alberto San Juan que borda su papel de Federico Solá, un director novel lleno de entusiasmo y con una idea muy clara: la de rodar una película de denuncia social. Pero según va avanzando la película ve cómo se va derrumbando esa idea tan sólida que defendía y esto le va minando su carácter y personalidad. Va perdiendo la ingenuidad y el entusiasmo que le caracterizaban. Alberto San Juan, una vez más, da vida a un personaje de una manera tan natural y creíble como él sólo sabe hacerlo. Personaje que interpreta, personaje que te crees desde el primer instante. Muy buen actor adiestrado en las complicadas tablas del teatro (con Animalario) y premiado con el Goya 2008 por su excelente interpretación en Bajo las Estrellas junto a la gran… ¡grandísima actriz Emma Suárez! (bueno, creo que casi no se me ha notado que soy admirador de Emma Suárez).

“¡En mi película no canta ni Dios!”

Una interpretación femenina de gran talento es la que nos brinda Nathalie Poza personificando a una actriz llamada Silvia Conde, antigua niña prodigio del cine español (al estilo Marisol) y que con posteridad continúo disfrutando de la gloria como folclórica famosa en tiempos del franquismo… pero que no atraviesa por uno de sus mejores momentos. Es una folclórica venida a menos. Muy buena interpretación la de Natalie Poza en la que se entremezclan registros llenos de entusiasmo y alegría junto con otros de intensa tristeza y llanto. Su personaje está en continua fusión de sentimientos y altibajos.

Doce cascabeles lleva mi caballo… Por la carretera…”

El film tiene otros personajes secundarios más esperpénticos como son el de Benito Magallanes (Javier Gutiérrez), con vocación de actor pero con escaso talento para ello y que goza de una escena inicial muy graciosa en su debut cinematográfico donde se traba para decir tan sólo la única frase que requiere su papel, Mañana empezamos la huelga. O el personaje de Marcial Pérez Bustamante, interpretado por Andrés Lima, encarnando a un censor radical de la época franquista con las ideas pocas claras y con una afición “muy anti-censorina”, vamos, la contradicción en persona.

Pero la mejor interpretación de la película viene de la mano del genial Miguel Rellán, uno de los mejores actores que goza el actual panorama del cine español. Su papel es una lección interpretativa de principio a fin. Encarna a un productor jeta, mentiroso y caradura que vivió momentos de gloria pero que, como le ocurre al resto de personajes de la película, no pasa por sus mejores momentos. Vive de sus años dorados del pasado (en los que produjo más de 40 películas) y esto le permite tener ciertas exigencias hacia Federico Solá, su Director novato. Es genial cómo va convenciendo a cada una de las personas que necesita para que la película llegue a buen puerto (capaz de vender a su madre si hiciera falta… con tal de conseguir su objetivo). Su interpretación, sin duda es lo mejor de la película.

Como podéis ver, es una película que cuenta con buenos actores e interpretaciones y con un extenso plantel de actores secundarios como son, entre otros, Roberto Álamo, Malena Alterio, Diego Martín, Luis Bermejo o Fernando Tejero, dando vida a Fino, el manager-asesor de imagen que cuida de Silvia Conde con una interpretación simpática pero llena de fuerza y de carácter.

Días de cine está dirigida por David Serrano (del cual, buscando información me topé con su blog) y ésta es su segunda experiencia detrás de las cámaras después de hacernos reír con la comedia Días de fútbol.

Esta película no deja de ser una historia sobre perdedores… perdones pero a la vez de grandes luchadores que intentan sobrevivir en años de escasa actividad económica. Son personajes llenos de orgullo propio, convencidos de que se valen y bastan por sí solos… aunque la realidad les demuestra lo contrario. Se necesitan los unos a los otros si quieren conseguir su sueño. Como reza la sinopsis que aparece en su edición de dvd:

“Todos verán en la película su última oportunidad para engancharse al tren de la fama, para cumplir sus sueños de gloria. Poco o nada les importarán las ideas de los demás… convirtiéndose el rodaje en un caos que se parecerá más al camarote de los Hermanos Marx que a cualquier otra cosa”

De esta época de la Transición Española, ¿alguna película que recordéis especialmente?

viernes, 4 de abril de 2008

ELEPHANT (de Gus Van Sant)

Tenía poca o ninguna intención de ver este film basado en los hechos acontecidos hace unos años en el instituto Columbine, ya que los sucesos que en ella se describen, no son agradables de recordar ni de volver a visionar.

Pero al ver que estaba dirigida por Gus Van Sant, autor de películas como Todo por un sueño o El indomable Will Hunting y al leer la frase “Una visión diferente de la matanza de Columbine” plasmada en su cartel cinematográfico, me hizo suponer que seguramente este film tendría una visión diferente y algo nuevo que aportar respecto a aquella masacre de estudiantes acaecida el 20 de abril de 1999.

Lo cierto es que este film es una excelente y muy inteligente reconstrucción de la matanza del instituto Columbine. Se respira en ella una continua y enorme tensión en todas sus imágenes, desde el primer minuto hasta el último de la película. Además, el hecho de que se sepa de antemano lo que va ocurrir añade más angustia a la película ya que se desconfía de todos los personajes adolescentes que van apareciendo en ella y que nos va presentando su director.

Elephant contiene inmensos e intensos primeros planos, escenas filmadas a espaldas de los protagonistas cuando están charlando tranquilamente, o practicando deporte, o realizando cualquier otra actividad… La cámara se limita a observar a estos protagonistas adolescentes, les espía sigilosamente, es testigo silencioso de ellos. Su presencia se circunscribe a reflejarnos lo que pasaba en esos pasillos y aulas y esto hace incrementar la sensación de realismo.

Toda la película es muy objetiva y real. Nos presenta a los personajes sin más, sin hablarnos de sus vidas, sin crear lástima o compasión hacia ellos, sin entrar ni profundizar en la vida de ninguno de los adolescentes que aparecen el film.

No hay protagonistas principales ni actores estrellas o famosos porque ello desvirtuaría la atención de los espectadores y se perdería el fin de de película, es decir, el de hacernos ver sencillamente lo que se respiraba en los momentos previos a la tragedia, momentos de aparente calma para las futuras víctimas pero de continua angustia para los espectadores del film. No hay más pretensiones, sólo la de reflejar eso instantes previos.

Y esos momentos nos les muestra la cámara desde distintos planos, desde distintos personajes, desde diferentes puntos de vista… Pero todos en un mismo y único escenario, en el que se desencadenará la tragedia final. El montaje de este film es magistral, un experimento cinematográfico cuasi-documental con un resultado óptimo, muy bueno.

El director del film, Gus Van Sant, nos va presentando a los personajes con sus respectivos nombres pero no profundiza en sus vidas y les concede muy pocas palabras. En la primera media hora del film, no hay prácticamente conversaciones y las que hay son escasas en esencia y contenido. Los espectadores nos convertimos en observadores pasivos de los momentos previos que desencadenaron los desagradables hechos que fundamentan la película.

Son conversaciones normales, cotidianas, simples. Diálogos vulgares que mantenían los jóvenes que andaban con tranquilidad por los pasillos del instituto o que estaban en sus clases, o en grupo charlando apaciblemente y que sin previo aviso… se encontraron con la muerte de cara. Ese impacto repentino, ese inesperado imprevisto, ese momento…es el que busca el director, pero sin sentimentalismos. No quiere que sintamos lástima o compasión por las víctimas ni tampoco odio hacia los autores de la matanza. No, no lo quiere pero tampoco lo evita... Deja libertad de emociones y sentimientos al espectador, él sólo se limita a enseñarnos cómo ocurrieron los hechos y las vivencias previas de esto chavales adolescentes, tanto de las víctimas como de los autores. Se limita a contar los hechos sin más.

Gus Van Sant evita provocar posicionamientos de sentimientos facilones, prefiere que sea el propio espectador quien elija dónde quiere posicionarse. Esto es lo que hace diferente a esta película. No nos encariña con los personajes que nos va presentando. Esto sería lo fácil (y a lo que estamos acostumbrados a ver en la mayoría de las películas). No nos cuenta sus vidas ni empatiza con ellos. No juega con los sentimientos de los espectadores.

Muy realista igualmente es su forma de contarnos los sucesos finales acaecidos. Gus Van Sant no nos ensordece ni acongoja con tiros, gritos, sangre y pánico. Presenta visualmente las escenas más duras del film de una forma casi metafórica, es decir, de una manera en la que juega más con la imaginación del espectador que con el realismo puro y duro de los hechos en sí acontecidos. Aunque no por ello resultan más agradables de contemplar, ya se sabe, a veces es peor “imaginar” que “ver”.

Como pequeña crítica, tan sólo comentar que quizás se echa de menos en la película algún matiz de planteamiento que explicara posibles causas de los sucesos ocurridos. Que hubiera esbozado posibles respuestas a la pregunta de qué se les pasaría por la cabeza a los autores de la matanza para tomar una decisión tan desproporcionada y fatal (pero a la vez tan meditada y planeada). Porque el film sólo nos cuenta las gestiones previas de los autores para adquirir armas por Internet y cómo planificaron con planos del instituto la escena del crimen, pero en ningún momento entra a valorar posibles causas por las que llegaron a hacerlo.

Sólo nos narra los pormenores previos a los hechos, sólo quiere mostrarnos lo que ocurrió, alejándose de emociones vinculantes y de preguntas sin respuesta. Como os digo, el film se limita a contarnos los hechos en sí, lo que ocurrió aquella trágica mañana pero sin recrearse en el morbo. Y esto de que no se juegue con los sentimientos del espectador para que no nos posicionemos con unos o con otros es de agradecer. Hacer lo contrario hubiera sido lo fácil.

La tensión se mantiene durante todo el film, no decae en ningún momento y esto es una genialidad por parte del director porque no olvidemos que nos está contando una historia basada en hechos reales de la que ya sabemos su final. Sin embargo no pierde fuerza ni intensidad.

Y en medio de toda esta atmósfera de tensión… suenan fragmentos de “Para Elisa” y otras sinfonías de piano de Beethoven... Creo que si os animáis a verla no os defraudará.

Acabo mi visión sobre esta película con un segmento que me gustó mucho contenido en la sinopsis que hace sobre esta película la web de La Butaca, Revista de Cine:

“Parece un día cualquiera… pero no lo es. Elephant nos sumerge en las vidas de varios alumnos de un instituto americano. Un día cualquiera con sus clases, el fútbol, los cotilleos y las relaciones sociales. El filme nos muestra las idas y venidas de los personajes desde un punto de vista que nos permite verlos tal y como son. Para cada alumno que conocemos, el instituto es una experiencia diferente: estimulante, traumática, solitaria, dura, agradable…”

Por cierto, tengo mucha curiosidad en saber la respuesta de una pregunta que os la formulo por si alguno de vosotros la sabéis y me lo podéis contar y es la siguiente:

¿Por qué este film se llamaría Elephant?

domingo, 30 de marzo de 2008

LA VENGANZA DE LOS SITH (de George Lucas)

"Siento un gran temor en ti, Skywalker. Posees odio. Posees furia. Pero no los usas"

Cada vez que vuelvo a ver la trilogía moderna de Star Wars llego a la misma conclusión: el Episodio III, La venganza de los Sith es el mejor de los tres episodios que componen esta saga más reciente de Star Wars. Es la más seria, la más oscura, la más “Star Wars” y quizás la más entretenida, interesante e intensa.

"Así es como muere la libertad: con un estruendoso aplauso"

Desde que George Lucas decidió a finales de los años 90 del siglo pasado hacer tres nuevas películas sobre este mundo galáctico apasionante de Star Wars había gran expectación y sobre todo curiosidad por ver cómo se las iba a ingeniar para contar visualmente (y sin defraudar) ciertos hechos muy importantes y necesarios de contar para poder enlazar perfectamente los sucesos acontecidos en las dos sagas, los de la la saga original con los de la más moderna.

Pues bien, en mi opinión, George Lucas ha conseguido fundir perfectamente estas dos sagas y el Episodio III, La Venganza de los Sith, ha sido la clave para conseguir satisfactoriamente esta unión. Con este Episodio III, Lucas ha conseguido contar visualmente de una manera bastante correcta estos acontecimientos tan importantes y que durante tantos años los aficionados y fieles seguidores de Star Wars se habían estado imaginado para deleite de sus mentes Lucasianas.

"El bien es sólo un punto de vista, Anakin. Y el concepto jedi del bien no es el único válido... Un jedi obtiene poder mediante la compresión, y un sith obtiene compresión mediante el poder"

Hay detalles de esta película que son de excelente calidad, y personajes nuevos que son una gozada, como es, por ejemplo, el general Grievous, una maravilla de ingenio e inventiva. Con sus cuatro espadas láser, educado con enseñanzas Jedi pero sólido miembro de la Orden de los Señores Oscuros de los Sith. Su voz me parece todo un acierto para dar fuerza y carácter al personaje, potente y destructiva (una vez más, os la recomiendo verla en v.o. para poderla apreciar en toda su dimensión).

"Los jedi temen tanto el lado oscuro que se aíslan del aspecto más importante de la vida: la pasión. Pasión del tipo que sea. Ni siquiera se permiten amar. Por eso los sith son más poderosos: no tienen miedo a sentir"

También es espectacular el planeta Utapau (a donde llega Obi-Wan Kenobi con su nave para reponer energía) y el personaje que le recibe cordialmente, Tion Medon, un extraño tipo diseñado con la cara a mil rayas (como esos pantalones que se llevaban hace mil años, bueno, no tantos).

"Todos los que tienen poder temen perderlo"

Y muchos más detalles positivos destacaría (como la de conocer Kashyyyk, el planeta natal de Chewbacca) pero lo cierto es que también hay detalles que no me acaban de convencer del todo. Por ejemplo, en el mismo planeta citado de Utapau, yo me pregunto, ¿qué hace Obi-Wan Kenobi montado “a caballo” sobre una especie de lagarto-león-perro-dinosaurio-dragón persiguiendo al general Grievous que, por el contrario, se escapa en un vehículo hiper futurista y muy sofisticado? ... ¿..?. …¿No es un poco desproporcionada y poco equilibrada esta persecución?... ¿…?. Además Obi-Wan Kenobi se mueve por este planeta con esta especie de reptil peculiar de una manera tan sigilosa como si condujera un coche de última tecnología, todo silencioso. Y claro, no es un coche de James Bond lo que conduce sino que está montado sobre una especie dragón-dinosarurio algo aparatoso, vamos, que no pasa muy desapercibido y discreto por el planeta de Utapau.

Pero bueno, tampoco hay que darlo mucho más vueltas, como dije en mis dos entradas anteriores sobre Star Wars, a las películas de Star Wars las coges o las dejas. O no te gustan nada o las aceptas tal como son (y esto conlleva en ocasiones aceptar ciertas “incoherencias infantiloides”).

"Cuanto mayor es el orgullo, mayor es la caída"

Igualmente, para mi gusto, sobran minutos en la lucha final de Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) con su aprendiz Anakin Skywalker (Hayden Christensen)… El escenario volcánico del planeta de Mustafar, elegido para esta lucha, tan rojizo y anaranjado, estéticamente favorece a la escena pero que a su vez produce tal sensación de agotamiento visual que provoca que el espectador esté deseando que uno de los dos se caiga y se sumerja en llamas bajo ese río de lava… porque la escena se hace muy larga.

“¡Eras el Elegido! Se decía que acabarías con los Sith, no que te unirías a ellos. Que traerías el equilibrio a la Fuerza, no que la dejarías en la oscuridad. Eres mi hermano, Anakin. Te quería pero ya no puedo salvarte”

Pero lo que más de mal humor me pone de esta película es el hecho de que George Lucas dedica más de quince minutos para describirnos visualmente esta lucha final entre Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi pero que, en cambio, dedica muy poco tiempo a sucesos que son de vital importancia para entender globalmente la saga completa. La sensación que se tiene después de visionar la película es que estos sucesos se narran de una manera acelerada y no con un ritmo más pausado y lento que requerían estas escenas tan importantes para la historia de Star Wars.

Me refiero a los hechos que se desencadenan al final de película, sucesos éstos que los fans llevaban más de veinte años imaginando en sus mentes galácticas y que seguramente les hubiera gustado disfrutar con más detenimiento. George Lucas liquida en diez minutos la muerte de Padmé (Natalie Potman), el nacimiento de Leia y Luke y el “nacimiento” del nuevo Anakin Skywalker, es decir, Darth Vader, siendo ésta una de las escenas más esperadas y deseadas de ver en la historia del cine moderno, el ver por primera vez a Anakin Skywalker como Darth Vader con el casco más famoso del cine!

"Si no tenéis objeción, quisiera llevarme a Leia a Alderaan y criarla como si fuera nuestra hija”

Creo que a los fans y fieles seguidores de Star Wars les hubiera gustado que se hubieran contado con más detalle y con un ritmo más lento estos acontecimientos tan importantes, pero bueno, se tendrán que conformar con pasarla una y otra vez en sus reproductores de dvd o esperar unos añitos a que el señor Lucas saque una versión extensa y ampliada de la película y así poder disfrutar de estos acontecimientos con más metraje (y detalle).

"Aléjate de las mentiras de los jedi y sigue la verdad de tu ser. Déjalos. Únete a mí en el camino del poder verdadero. Sé mi amigo, Anakin. Se mi estudiante. Mi aprendiz. Mi hijo”

Por cierto, una última curiosidad. Me hace mucha gracia cuando el Canciller Palpatine luchando y emitiendo rayos contra el Maestro Windu queda desfigurado y desde ese momento se descubre ante Anakin como el verdadero Lord Sith… ¿Pero alguien aunque no sea un gran seguidor de Star Wars había tenido alguna mínima duda sobre ello? Me refiero a que cuando aparece en las otras películas con el poncho en plan fraile (pero a lo negro) ¡tiene la misma barbilla y perfil de cara que Lord Sith!... Vamos, que los Jedi obtendrán mucha Fuerza de la naturaleza pero a la vez heredan poca agudeza visual de ella porque una visita por el oftalmólogo no les vendría mal.

"¿Usted es un señor del Sith?"

"¿De verdad? En el supuesto de que lo fuera, eso no es ningún delito. Mis opiniones filosóficas son un asunto personal"


Pero bueno, quitando estas pequeñas minucias comentadas (pelillos a la mar!), creo que en líneas generales La Venganza de los Sith es una gozada de película. Es una lección de cómo hacer cine de puro entretenimiento y cómo convertirlo en un espectáculo visual… Y que disfrutar de la conversión de Anakin al lado oscuro de la fuerza… no tiene precio.

"A partir de este día, la verdad de tu ser, aprendiz mío, será, ahora y siempre, Darth… Vader”

Ah, y una vez más, la música de John Williams es esencial en toda la saga pero más si cabe aún en esta película. Todo un verdadero maestro.

Por cierto, vosotros, ¿con qué lado simpatizáis más?... ¿Con el de los Jedis o con el de la Orden de los Señores Oscuros de los Sith?

martes, 25 de marzo de 2008

EL ATAQUE DE LOS CLONES (de George Lucas)

George Lucas tomó buena nota de todos los errores que había cometido en el Episodio I, La Amenaza Fantasma (el personaje tonto de Jar Jar Binks, la lentitud de narración en escenas como la de la carrera de vainas…) y les corrigió de una forma magistral.

El propio George Lucas definió su película como “es una gran película de aventuras, de las que abren los ojos de par en par. Un homenaje a los seriales de la primera sesión de los sábados, propios de la era dorada de Hollywood. Aquellas películas carecían de pretensiones y estaban diseñadas para emocionar utilizando energía, suspense y una emoción sin límites. Uno iba a esas películas para evadirse y divertirse, y eso es lo que yo quería recoger en El Ataque de los Clones”

En el Episodio II, El Ataque de los Clones se nos cuenta una buena historia. Son 140 minutos de interés continuo, de buenos diálogos, de seriedad interpretativa y sobre todo, de entretenimiento asegurado. Y lo mejor, a Jar Jar Binks le coloca con un puesto importante como ujier en el senado galáctico y así perderá bastante protagonismo y “molestará” bastante menos en el desarrollo de la acción.

“Tú no necesitas que nadie te guíe. Con el tiempo aprenderás a confiar en tus sensaciones. Entonces serás invencible”

Cuando se estrenó en los cines, allá por el año 2002, se comentó que la relación entre Anakin Skywalker (Hayden Christensen) y la Senadora Amidala (Natalie Portman) era “ñoña y poco creíble”, vamos, que no existía química entre ellos. Es cierto, puede ser que no exista mucho feeling entre ellos, pero sí era necesario que George Lucas nos contara esta relación de amor entre estos dos personajes de tanto peso en esta historia galáctica. Con este amorío se comprenden mejor todos los acontecimientos cronológicos que sucederán en los Episodios posteriores, sobre todo en el siguiente y último Episodio de la saga moderna, en La venganza de los Sith.

“Créeme, me encantaría poder borrar mis sentimientos… Pero no puedo”

"No tengo miedo a morir. No he dejado de morir día a día desde que volviste a mi vida"


Por lo demás, estéticamente la película, como ocurrió ya en La Amenaza fantasma, es de nuevo impecable. Todos los escenarios que aparecen son espectaculares. Por ejemplo, el lugar donde se gesta el ejército clon que a su vez es donde reside Jango Fett, el caza recompensas (Temuera Morrison) es todo un ejemplo de diseño y buen gusto. Es de espectacular tanto la belleza extraterrestre de Taun We como la elegancia de los entes blanquecinos y alargaduchos que reciben cordialmente a Obi-Wan Kenobi (Ewan Mcgregor) a su llegada a este lugar en el que todo es puro diseño.

Igualmente bella es Theed, capital del planeta de Padmé, por su muy sevillana y galáctica Plaza de España. Y un sinfín de lugares y diseños de ensueño.

También es sensacional el espectáculo final que transcurre en un escenario tipo Coliseo Romano con tres monstruos fastuosos que tienen que “torear” Obi-Wan Kenobi, Anakin Skywalker y la senadora Amidala. Es una exhibición de entretenimiento grandiosa, vistosa y muy colorista que tiene como colofón final una batalla donde los aficionados de Star Wars pudieron disfrutar por primera vez de algo inédito hasta ese momento no habían tenido otra ocasión de contemplar: ver a varios jedis luchando y defendiéndose a la vez en un mismo escenario. Todo un espectáculo de espadas láser de diferentes colores en plena acción.

También es una alegría volver a contar con otro personaje en el Lado Oscuro que está a la altura del añorado Darth Maul, y es el Conde Dooku, interpretado por el gran Chistopher Lee con una fuerza magistral y todopoderosa que él sólo posee. Si queréis disfrutar de esta película la próxima vez que la veáis en v.o. con subtítulos en castellano, comprenderéis mejor esta fuerza de la que os hablo.

“La fuerza está con nosotros, maestro Sidious”

“Bienvenido a casa, lord Tyranus. Lo has hecho muy bien.

“Tengo buenas noticias, milord. La guerra ha empezado”

“Excelente. Todo se va cumpliendo según lo planeado”


Esta película también pasará a la historia para los aficionados de la saga galáctica porque por primera vez se puede disfrutar de ver luchar con una espada láser al gran maestro de los Jedi, a Yoda. Es muy curioso verle dar vueltas y piruetas con la agilidad y flexibilidad propia de una ser en plena juventud. Pero cuando termina de luchar, recoge su cachavita y comienza a cojear levemente como un buen anciano con sus achaques. Amigos, este es el gran Universo Star Wars, no hay más, es así. O lo tomáis o lo dejáis, no hay más.

"¿Y si te dijera que la República está bajo el control del lord oscuro del sith?"

"No, eso no es posible. Los jedi lo sabríamos"


Respecto a la Senadora Amidala, es decir Natalie Portman, comentar que se agradece verla en esta película con un papel mucho más de heroína que el que tuvo en La Amenaza Fantasma, tanto en su vestuario (mucho más guapa así) como en sus dotes de lucha y valentía que su personaje requería. En El ataque de los clones podemos disfrutar viéndola luchar, corriendo y defendiéndose con su pistola láser. Por cierto, va siempre con una indumentaria ajustada de blanco reluciente. Siempre, aunque salte de una nave y al caer sobre la tierra se reboce con la arena como si fuera una albóndiga…Da lo mismo, el blanco nuclear permanece siempre en su vestimenta. Nada de suciedad. Pero a la Senadora Amidala se la perdona todo y más si la interpreta Natalie Portman. Lo dicho… este es el Universo Star Wars, o lo tomáis o lo dejáis. Genera pasión… o indiferencia.

A vosotros… ¿qué os provoca este universo de Star Wars?... ¿pasión?... ¿indiferencia?... ¿...?

miércoles, 19 de marzo de 2008

LA AMENAZA FANTASMA (de George Lucas)

Soy un reciente descubridor de esta saga galáctica compuesta de seis películas (trilogía antigua + trilogía moderna). Vamos, que hasta hace unos años no había visto ninguna de estas películas, no me atraían, me daban la sensación de que me iba a aburrir mucho viéndolas.

Pero con el tiempo las he ido descubriendo y apreciando su enorme “valor” que han ido aportado estas películas al mundo del cine. Valor que está muy por encima de su calidad estrictamente cinematográfica. Van mucho más allá en todo, en su marketing, en su promoción, en su merchandising… el Sr. Lucas ha sabido “crear valor” con Star Wars y llegar a la gente. Ha sabido crear una comunidad repleta de verdaderos apasionados por este mundo inventado e ideado por él donde lo que menos importa son las seis películas en sí sino todo lo que las rodea. A los aficionados de estas películas lo que les gusta de verdad es compartir opiniones, afinidades, comics, disfraces…

Este fenómeno de masas ha sido imitado de manera similar en sagas como la de El Señor de los Anillos, Matrix… o la de Harry Potter, consiguiendo hechos insólitos entre sus fans. Por ejemplo, la saga de Harry Potter ha conseguido que miles de jóvenes hagan colas en las librerías para poder hacerse con las últimas ediciones que van saliendo!. La Saga de Star Wars fue pionera en crear este tipo de comunidades donde miles de personas comparten el gusto y la pasión por un tipo de películas o de libros, ¿no pensáis que es de agradecer?... todo lo que sea fomentar la cultura y la lectura, bienvenido sea.

No he visto muchas veces la Saga de Star Wars (unas tres veces toda la saga completa) pero cada vez que las vuelvo a visionar debo de reconocer que lo que más me apasiona realmente de ellas es todo su fenómeno o movimiento de masas que las rodea: su movimiento fan, su merchandising, sus publicaciones, sus figuras…todo! A veces creo que me atrae más cualquier cosa que tenga que ver con la marca de Star Wars que las propias películas en sí que componen la saga.

Y es que Star Wars no deja de ser la primera película que introdujo productos de merchandising en el mercado y esto ya lo hizo el George Lucas hace más de 30 años con la primera película de la saga, La Guerra de las Galaxias, Una Nueva Esperanza. Hoy en día Star Wars sigue siendo un ejemplo de cómo hacer las cosas bien, cómo vender y promocionar una película como Dios manda, y sólo por esto, los amantes del cine siempre estaremos en deuda con ello. Porque todo este movimiento “marketiniano” que rodea cada vez más a las promociones de las películas ayudan mucho a que los aficionados al cine amemos aún más el cine y nos identifiquemos con sus personajes o símbolos que en él aparecen. Vale que a veces las macro-promociones sólo sirven para que la gente vaya a ver "en masas" películas de muy baja calidad, y películas de muy bella factura (con firmas más independientes) pasan sin pena ni gloria por las pantallas de cine. De acuerdo, pero si tengo que elegir, prefiero que existan estas promociones que animan a la gente a ir al cine a que no existan. Al menos ayudan algo a impulsar el cine y ponen su granito de arena a que no muera la magia de disfrutar de una película en pantalla gigante.

Star Wars siempre ha ido un paso por delante en el mundo del cine. Para empezar George Lucas, de manera muy inteligente, ha sabido crear una saga de películas que son multi-raciales, en la que nadie se vea discriminado por el color de su piel o por su religión. En las seis películas hay actores blancos, negros… y mil especies diferentes conviviendo en un mismo planeta… Si en este mundo imaginado por Lucas son capaces de convivir todos estos seres galácticos ¿por qué no lo vamos a poder hacer los humanos en la vida real? Ésta es sin lugar a dudas una de las claves de su éxito en todo el mundo: las películas de Star Wars llegan a todos los públicos sin que importe la edad ni la raza ni la nacionalidad ni la religión de cada persona. No discrimina a nadie y por supuesto, toda la publicidad promocional de cada una de las películas fue diseñada respetando la cultura de cada país: carteles cinematográficos adaptados a los gustos o tendencias culturales de cada país, respetando sus diferentes culturas, las películas traducidas en todos los idiomas posibles, etc. Todo esto es hacer una buena promoción y un buen estudio de mercado y lo demás tonterías. Saber llegar a todas las gentes, independientemente de sus tendencias culturales o diferentes tradiciones.

"El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva al odio, el odio lleva a la ira, la ira lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti"

Centrándonos en lo que es el Episodio I de la saga, es decir, La Amenaza Fantasma, tengo que comentar sobre ella que me gusta y que la tengo cierto cariño porque fue la película que me abrió los ojos a este espectáculo visual cinematográfico maravilloso que representa Star Wars. Como he comentado al principio de esta entrada, yo no soy de la generación que allá por el año 1977 tuvieron la suerte de contemplar por primera vez en la sala de un cine cómo el destructor imperial atravesaba e invadía la pantalla grande del cine persiguiendo a la nave de la princesa Leia. Sí, una pena, no haber presenciado ese momento mágico del cine. Yo las descubrí bastantes años después y en orden cronológico… de las más modernas en realización (Episodios I, II y III)… a las más antiguas (Episodios IV, V y VI).

Sí es cierto que cada vez que vuelvo a ver La Amenaza Fantasma y la comparo con las otras dos que componen la saga de la era moderna, es decir, El Ataque de los Clones y La venganza de los Sith, pues observo que es la más “graciosa” de ver pero la menos seria en su realización. Está filmada con bastante caos y desorden cronológico. Se nos quiere contar muchas cosas pero sin una estructura lógica de seguimiento y sin una medición de tiempos equitativos.

Estéticamente en su realización, como todas las demás, es preciosa y espectacular. Impecable ese poblado desértico de Tattoine, o el mundo submarino donde vive Jar Jar Binks… y en líneas generales todos los escenarios son para recrearse, creados con gran detalle y belleza estética.

Pero tiene cosas que si hubiera una segunda revisión oficial del propio Lucas, estoy convencido que suprimiría o al menos modificaría porque aburren. Por ejemplo, la carrera de vainas es espectacular pero excesivamente larga, tanto sus preliminares que parecen los que da la televisión antes de correr Fernando Alonso (que conectan una hora antes), como la propia carrera en sí en la que se nos narran con todo tipo de detalle las tres vueltas. Para eso están los extras de los dvds, para que me pongan toda la carrera pero en la película no es necesario, paraliza la historia y desconecta al espectador de la trama y acción. No es que aburra la carrera pero se hace pesada porque aunque está filmada de manera espectacular pero sin embargo provoca que a los diez minutos se piense que se trata más visualmente de un videojuego que de un film y eso hace “desconectar” al espectador con la historia.

Yo hubiera puesto toda la carrera completa (para deleite de los aficionados) en un disco extra de la edición en dvd. Así sí, como si dura tres horas la carrera, pero en la película oficial, la que se estrenó en las pantallas del gran cine… no puede durar tanto una carrera. Es mi opinión.

Por otro lado, se escribió mucho en su día de que el personaje de Jar Jar Binks era “irritante, odiado, infantiloide y…prescindible”. Y estoy de acuerdo, sobre todo en lo de que es prescindible… porque, seamos sinceros ¿qué aporta?...la gente de su poblado para la batalla final sí aportan sustancia a la historia… ¿¿¿pero él???... Lucas tomó buena nota de las críticas de la gente y a tres años después en El Ataque de los Clones no le hizo desaparecer porque hubiera “cantado” demasiado pero le colocó en un papel más secundario (sustituyendo eventualmente en el Senado a la Senadora Amidala) y más “estático” (sin hacer tantas chorradas con sus orejas y manos). Creo que cuando Lucas creó este personaje lo hizo con muy buena voluntad y convencido de que sería un personaje tan entrañable como fue en su día C-3PO o el mismo R2D2. Pero no, se equivocó, y la gente es juez y dictó sentencia… no gustó nada este personaje.

En líneas generales esta primera película de la era moderna de Star Wars tiene cosas muy positivas. Por ejemplo, tiene en mi humilde opinión, el Jedi que es más Jedi de toda saga y me refiero a Qui-Gon Jinn que interpreta magistralmente Liam Neeson. Es Jedi 100%, es decir, es honrado, buena gente, lucha bien, valiente, generoso… reúne todas las cualidades que debe de tener un excelente Jedi. Pero lo que no entiendo es ¿POR QUÉ LUCAS SE LE TIENE QUE CARGAR?, ¿POR QUÉ SALE SÓLO EN UN EPISODIO?, ¿POR QUÉ ESTE DESPERDICIO DE TANTO TALENTO JEDI?...no tenía que haber muerto nunca, es el mejor Jedi de toda la saga… Yo me quedo antes con un Qui-Gon Jinn, que con cien Obi-Wan Kenobi. No lo logro entender. Si Lucas hiciera otros 3 episodios para concluir la saga que dice que tiene en su cabeza… habrá que resucitarle de alguna manera… con “la fuerza” todo es posible, ¿no?

Y por otra parte, en el Lado Oscuro (el lado que a todos nos gusta… je, je, qué malos somos todos) hay también un personaje nuevo que es Darth Maul (Ray Park), que al contrario de lo que provocó Jar Jar Binks, éste en cambio causó verdadera pasión entre los seguidores apasionados de Star Wars. Vamos, yo casi diez años después del estreno sigo viendo en los carnavales a mucha gente que se disfraza con su cara roji-negra y su espectacular doble espada láser. La lucha de Darth Maul contra los Jedis Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi es espectacular, de las mejores luchas de las seis películas. Pero… ¿POR QUÉ LUCAS TAMBIÉN SE CARGA A DARTH MAUL???... No sé, soy un gran admirador de George Lucas porque creo que es un pequeño genio, pero en esto… ¡me han fallado! O él o su equipo de asesoramiento marketiniano que debería haberse anticipado a los gustos de la gente. No requiere grandes estudios de mercado para haber adivinado que con ese vestuario e indumentaria espectacular y con ese rostro bicolor…estaba claro que iba a ser un personaje de mucho éxito! ...había que haberlo mantenido en las otras dos películas!

Y bueno…un 10 para la diseñadora de los vestidos de la Reina Amidala y otro 10 para la madre que parió a Natalie Portman, no se puede crear mayor belleza.

"¿Eres un ángel? Un ángel. He oído hablar de ellos a los pilotos del espacio profundo. Son las criaturas más hermosas del universo. Viven en las lunas de Iego, creo"

Respecto a las desapariciones prematuras de los personajes de Qui-Gon Jinn (Liam Neeson) como de la de Darth Maul (Ray Park)… ¿qué pensáis?, ¿compartís mi opinión de que deberían haber aparecido también en los otros dos episodios que completaron la saga moderna o por el contrario pensáis que la película quedó mucho mejor con sus muertes?