“El mundo está lleno de burócratas y gente gris que necesita ver… para creer. No quieren teorías, exigen pruebas… y no me refiero a las que se hacen con animales”No soy muy aficionado a las películas de miedo, ya que cada vez disfruto menos con historias que no permiten al espectador disfrutar de un estado de tranquilidad y relajación permanente. Películas que no conceden tregua alguna y obligan a estar en continua alerta, provocando angustia, miedo… Pero de vez en cuando es muy agradable encontrarse con una película que, además de provocar todas estas sensaciones, no se queda solamente en eso y va mucho más allá del susto, consiguiendo hacer reflexionar y pensar al espectador una vez vista.
La caja Kovak es una película que tiene un guión tan original y tan bien trabajado (realizado por el propio director, Daniel Monzón, en colaboración con Jorge Guerricaechevarría), que una vez visionada invita a tener un coloquio sobre los hechos narrados. En mi caso, al día siguiente de verla, dentro de mi cabeza seguía la película y junto con ella… muchos interrogantes… ¿y si realmente se pudiera llegar a tener algún día tal control sobre las mentes humanas?... ¿y si una vez más la realidad supera la ficción?... ¿y si ya se ha dado algún caso parecido en la vida real pero no se investigaron bien las causas?... ¿y si…?...
Y que una película provoque todas estas inquietudes e interrogantes es muy de agradecer… En esto también consiste el cine, ¿no creéis?... abrir un debate, provocar distintos puntos de vista, hacer reflexiones, teorías…
La caja Kovak es una película que tiene interés desde la escena inicial que tiene lugar en una cabina de avión, entre sueño y realidad… Y dentro de esta escena, una imgagen que recuerda vagamente a Alien… Auque al final, todo queda en un sueño… o no.
Una historia narrada al más puro estilo de “Dan Brown” ya que la trama de La caja Kovak está protagonizada por una pareja joven compuesta de ambos sexos que tendrán que pasar por multitud de penurias y aventuras... como así suele ocurrir en las novelas del más célebre autor contemporáneo. Bueno, tampoco os quiero confundir con esta comparación ya que esta película no está basada en ninguna de sus novelas… Es tan sólo una apreciación personal, ya que según está presentada y expuesta la acción de la película, recuerda al estilo narrativo de Brown.
“La cuestión es.. ¿se puede seguir escribiendo ciencia ficción? Porque la realidad comienza a parecerse cada vez más a un increíble trama surgido del retorcido cerebro de alguno de mis colegas que están dispuestos, por lo que se ve, en dejarnos a los demás sin trabajo”
Timothy Hutton interpreta con gran acierto a David, un reconocido escritor de best-sellers de ciencia ficción que es invitado a impartir una charla en una sugerente isla del Mediterráneo... en donde tendrá que enfrentarse a sus propios demonios… y a la pregunta: ¿qué ocurriría si el mundo imaginado en mis novelas se convirtiera en real?
“Después de 25 novelas aún disfruto con lo que hago. Me encanta el proceso. La gente me pregunta de dónde saco mis ideas… y creo… que se asemeja a una enfermedad. Me refiero que es igual a cuando abres una ventana o tienes que coger cada día el metro. Te expones a que te invadan virus”
Enseguida la película nos impacta y nos sumerge de lleno en la trama del guión con una escena impactante… tras el sonido inquietante (e irritante) de la llamada de un móvil...
Y entra en escena la segunda protagonista de la película, la española Lucía Jiménez que está muy digna en su papel “de chica que la ocurre de todo”. Con un personaje de perfil más bien americano que de película española, sin embargo Lucía sabe transmitir perfectamente con su personaje de Silvia toda la credibilidad que requiere su papel. La película fue rodada en inglés por lo que os recomiendo, una vez más, que la disfrutéis en versión original (con o sin subtítulos) ya que, curiosamente (e inexplicadamente), en la versión doblada al castellano no es la voz de la propia Lucía la que se puede escuchar.
Como tercer personaje clave de la historia, tenemos a Kovak, el gran confabulador de la trama, que es interpretado por David Kelly (que lo recordaréis por ser el abuelo de Charlie… y su fábrica de chocolate), aunque aquí su personaje… es bastante más oscuro.
Si cogemos a estos tres personajes principales y alguno más de carácter secundario, y les mezclamos con diferentes ingredientes como son una buena dosis de acción, un guión serio y una intrigante melodía… obtenemos como resultado una película muy entretenida de ver para los ojos de espectador aunque en lo que se refiere a su realización global… deja un poco que desear...
En este sentido, existen comentarios críticos con el film como es el siguiente que aparece en la web de La Butaca:
“En efecto, ni la música del indispensable Roque Baños, inspirada y enérgica como de costumbre, haciéndose eco de la herencia de Hermann y Goldsmith, ni el buen oficio de Monzón tras la cámara, ni siquiera la buena voluntad de un espectador predispuesto a poner el piloto de suspensión de incredulidad y entrar en el juego, consiguen hacer remontar el vuelo a un guión que, arrancando bastante bien y desarrollándose mejor, se pierde en sus propios vericuetos y acaba pulverizando todo rastro de credibilidad (y, lo que es aún peor, de interés).”
Y es que, aunque la película arranca magistralmente (la primera media hora es muy buena) y que en general mantiene la tensión y el interés, sin embargo en el ecuador del film el ritmo decae ligeramente y se echa de menos algo más de emoción y vibración. Llega un momento en que la historia alcanza un punto muerto, se estanca y el trama empieza a alargarse un poco más de la cuenta.
“A veces una sola imagen puede ser suficiente para que el virus pueda penetrar en mi organismo y empiece a crecer hasta apoderarse de mi cuerpo… y antes de darme cuenta mi única posibilidad de escapar… es escribiendo el libro”
Pero sí hay un logro que hay que reconocer a La caja Kovak es que en ella, a lo largo de sus 100 minutos de duración, el espectador no pierde en ningún momento el interés ni la curiosidad por saber qué ocurre en el desenlace final de la película… Es una película que, una vez vista, no deja indiferente a nadie (para bien o para mal) y además como os he comentado al principio de esta entrada... invita a reflexionar y a debatir sobre ella una vez visionada.
“El miedo, esa es la clave. Si todos los que se revelan contra el sistema acaban por quitarse la vida… el resto aprenderá a respetar las normas”
Si encima para adornar toda esta atmósfera de intriga y continua tensión ponemos la música inquietante de Roque Baños, pues ahora sí que ya tenemos todos los ingredientes necesarios para pasar una buena tarde en el sofá, con palomitas y algo de bebida. Tampoco os esperéis más que dos horas de entretenimiento (y angustia)… que no es poco.
En relación a Roque Baños, me parece interesantísima la información que añade la web de Zinema.com al respecto y que yo me limito a reproducirla:
“Roque Baños ha arreglado y orquestado para la sensual y envolvente voz de Lucía Jiménez una de las canciones más tristes que se conozcan, Gloomy Sunday, una letanía de romanticismo enfermizo cuya leyenda negra extiende su manto hasta nuestros días. Su autor, el húngaro Rezsô Seress, la compuso en 1933 como catarsis del dolor que sentía tras el abandono de su amada; tenía irrefrenables deseos de quitarse la vida, algo que terminó haciendo en 1968, al tirarse por la ventana de su apartamento. La han interpretado, entre otros, Billie Holiday Artie Shaw, Mel Tormé, Genesis, Ray Charles, Elvis Costello, Marianne Faithfull, Serge Gainsbourg, Sinéad O'Connor, Björk o Sarah Brightman”
La caja Kovak cuenta también con una fotografía y ambientación mediterránea cuya hermosura, luminosidad y colorido de sus paisajes contrasta enormemente con la inquietud, ansiedad y angustia que sufren sus personajes protagonistas y que a su vez transmiten a los espectadores.
¿Cosas que sobran?... bueno, para gustos lo colores, pero quizás no es tan necesario tanto ambiente fúnebre y tétrico de algunas de sus escenas. Ni tampoco creo que sea necesario recrearse con tanto detalle en el aspecto de los cadáveres… Soy más partidario del cine que sugiere más que el que enseña… y La Caja Kovak enseña bastante y con excesivo detalle y quizás... juega bastante poco con la imaginación de los espectadores.
“Nuestra imaginación nunca es inocente, David. Desde el momento en que imaginó esa historia, empezó a existir. La autoeliminación, ahí radica todo. Su profecía se ha hecho realidad, Durante más de 50 años el mundo ha vivido en paz… gracias a una bomba. Ahora lo hará gracias a usted”
Y poco más que comentar sobre La caja Kovak. Tan sólo añadir que si algún día decidís verla y apretar el botón play de vuestro reproductor de dvd… pues bienvenidos a un mundo donde todo puede ocurrir y donde nadie está a salvo… ¿os atrevéis a comprobarlo?